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Tamarant 27/01/06
El domingo 22 de enero de este año en curso, la ciudad de Gáldar, rindió homenaje al abuelo del actual propietario del molino de Rojas, Mario Molina. Inaugurando un paseo que hoy lleva su nombre.
Su abuelo Bartolomé, (más conocido como Bartolito, el del molino) fue un hombre noble, honrado y trabajador, que dio a muchos vecinos algo que comer, cuando después de la posguerra existían las cartillas de racionamiento.
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Aunque tarde, es bienvenido este acto recordatorio, de un hombre histórico y relevante, que por desgracia, como tantos grandes canarios, no son enaltecidos sino después de muertos. Aún así, nos alegramos que exista un hueco para su recuerdo en una de las calles de Gáldar, que refleja el nombre de un buen paisano, canario, que ayudó a su prójimo, asumiendo en algunos momentos un importante riesgo.
Quisimos también visitar, el molino que ahora regenta su nieto Mario. Y nos atendió con una gran amabilidad, unida a un gran humor socarrón, el miércoles 25, tres días después de la inauguración.
Las dos enormes piedras moledoras esperaban al molinero para que las picasen. “Las picaretas están hechas con ballestas de coches, guaguas o camiones. Las hace un herrero de Barrial, porque es el único que queda en la zona”.
Y es que la piedra hay que picarla cada siete u ocho días, ya que si no, comienzan a quemarse con el roce, perjudicando el producto a consumir (el millo). Es un día entero de trabajo. La piedra es del país, si fuera de la península o de Alemania como en otros molinos, se picaría cada seis meses. “Sí, se haría más cantidad de gofio, pero de menos calidad”. La piedra es de un tipo de basalto, está labrada en Arucas, aunque sacada del barranco de Marzagán. |
Le pregunté por el año de funcionamiento del molino y me confirmó que entre 1878 y 1880.
Su abuelo la inauguró y trabajó hasta que se hizo cargo su padre, dejándole la herencia del negocio a su hijo y actual propietario. Mario Molina no dejaba de atender a clientes, de explicar y trabajar, todo a la vez, y haciendo gala de un fantástico buen humor, alguien que aparenta ser feliz con lo que hace y tiene, nos describía animado: “Nuestro gofio es de millo, aunque también hemos sacado un producto muy bueno con cinco cereales (arroz, avena, cebada, millo y trigo)”.Y seguía explicando: “¿Sabes?, la tostadora sigue siendo de la época de mi abuelo. Es la joya de la corona. Y es que lo único que
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En el molino, las picaretas sobre las piedras. |
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se le ha añadido al tostador, es el quemador (de un horno de panadería). Antes el sistema era como el de las cocinillas de fuelle. ¿Recuerdas?”
“Pues, se hecha el millo, se tuesta, se deja enfriar unas seis u ocho horas y después se muele”.
Tiene un letrero explicativo que enseña todo el proceso de elaboración. Y lo muestra orgulloso. “¿Conoces a los Barroso?, ¿de Agaete?, si, que viven en Guía, a la subida de Anzo…, pues son jóvenes, gente buena, de hecho me pidieron consulta para montar un molino en el museo de Guayadeque, una maravilla, que funciona muy bien y está perfectamente explicado. Un día se vinieron y sacaron fotos de todo el proceso de elaboración, aquí, en el molino y se presentaron días más tarde, con este letrero explicativo, dándome una gran sorpresa”.
El día de Canarias es cuando más visitas tienen. Aunque suele tener visitas concertadas de institutos, asociaciones, etc., cualquier día de la semana.
“Cuando me preguntan, que bien está el letrero, explicando en inglés y alemán. Yo les contesto: ¡si!, ¿si quieres te lo traduzco? y comienzo a leerlo en español, ja, ja, ja,…, algunos se quedan asombrados hasta que se dan cuenta, que lo estoy leyendo en el idioma que conozco”. |
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Vaciando el balde de millo para moler
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Y es que el proceso de elaboración sigue siendo el mismo, antiguamente nuestros ancestros guanches giraban a mano dos fuertes piedras. Actualmente lo que ha cambiado es la fuerza motriz, se pasó al agua, después el motor con pistón que funcionaba por poleas, y ahora, se ha adaptado unos motores eléctricos, con diferencial de camión (de Mr. Leacke), con los consiguientes cambios de aceite y valvulina cada 6000 vueltas, ja, ja, ja,… |
Nos despedimos, no sin antes dejarnos un presente en forma de gofio, el de siempre y el nuevo de cinco cereales, le agradecemos su atención personalizada y nos anima a volver, regresando animado y feliz a su labor, y todo esto, sin perder ni un momento, tan contagiosa sonrisa.

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Tostadora
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Cartel con los distintos pasos de elaboración
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Mario Molina mostrando uno de sus productos
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Faita 2.006
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