Tras las huellas de los antiguos canarios esclavizados en Madeira
Del 18 al 24 de abril de 2008, tres componentes de la Asociación Faita decidimos (con el poco dinero que pudimos juntar) hacer un viaje a Madeira e intentar buscar algunas huellas de los antiguos canarios apresados como esclavos y obligados a trabajar en aquellas tierras.
Hay que reconocer que el único punto de partida que tomábamos era la búsqueda inmediata de cazoletas en la zona costera, ya que nuestro compañero el investigador Guillermo Sánchez Pérez lleva años estudiando estos múltiples huecos horadados en la roca con gran relación de nuestros antiguos canarios (1).

El archipiélago de Madeira es de origen volcánico, ubicado en el atlántico oriental, al norte de las Islas Canarias, 797 Kilómetros cuadrados (Madeira, Porto Santo, Selvagens, Deserta, etc.). Su capital es Funchal. Madeira ofrece espectaculares acantilados, con lo cual, el acceso a muchos puntos costeros era realmente complicado, después de dos días en la isla apareció un primer hallazgo; una antigua piedra de molino de mano en una zona de Calheta, cerca de un punto llamado, El Precipicio, testimonio de la presencia de los guanches en Madeira (“Ao nível da culinária destaca-se o gofio, um preparado de farinha de cevada que teve muito consumo no Porto Santo”) (2).
Contactamos, gracias al compañero Andrés Souza del programa radiofónico, con el

ex Director del Museo de Azúcar, Sr. Gabriel, que nos acompañó amablemente hasta su lugar de ubicación; la Plaza de Colón nº5, más conocida popularmente como la plaza amarilla. Allí nos presentó a la atenta y amabilísima, Doctora Carla, actual directora del museo, entre los dos nos ayudaron a la hora de utilizar bibliografía, además de atendernos maravillosamente durante las horas que permanecimos allí (3).
Del Boletín Informativo nº4 del Centro de Estudios de Historia del Atlántico (Funchal 2004) accedimos a numerosa bibliografía de un experto en el tema como Alberto Vieira (también coordinador del citado boletín), y de los diversos topónimos que nombra con relación a los guanches, no aparece uno que si nombra en otro de sus libros “História Da Madeira” (4), lugar do Canário, en Ponta do Sol; teniendo esta información nos fuimos a Ponta do Sol (sur-oeste de la isla), y comenzamos a preguntar por todos sitios si conocían el lugar, no hubo suerte, nadie lo conocía, ni siquiera los viejos lugareños. Ya ocultándose el sol, Guillermo señaló intuitivamente el sitio, “Ponta do Sol, ese es, el lugar por donde cae el sol, igual que en Canarias por ahí debemos buscar mañana” –decía. Pero advertí que nos quedaba visitar el Ayuntamiento o Càmara del lugar, allí deberían existir mapas en los que si apareciera ese topónimo. Al día siguiente y después de varios técnicos en la búsqueda, uno de ellos dio con el actual nombre de lugar do Canário, “Lugar de Baixo” (Lugar de Baño), efectivamente era la zona que Guillermo había apuntado, pero ahora íbamos sobre seguro.
La zona está siendo remodelada para el turista, esto quiere decir que se ha enterrado gran parte del lugar en construcción de un muelle y de una zona para el baño. Además, la construcción de la carretera antigua, ocupó y enterró gran parte de la zona probable de cazoletas, aún así encontramos una parte de una construcción donde se encuentra un


doble muro relleno en su interior, atreverse a decir que era una antigua construcción guanche, es decir demasiado, pero si que este muro es típico de nuestras construcciones de piedra en Gran Canaria.


La espera y la búsqueda daban sus frutos cuando Guillermo encuentra las primeras cazoletas, las marca con la brújula, las mide y confirma que coincide con las posiciones utilizadas por los guanches.




Por la noche nos reunimos con amigos que hemos ido haciendo en el transcurso de nuestra estancia en Madeira, después de largas conversaciones nocturnas e interesados por nuestro trabajo nos indican que ellos han visto esos huecos en la zona totalmente oeste de la isla, Guillermo y Celestino asienten ya que entre ellos lo habían hablado.
Nuestros compañeros de Madeira, entre otros son, el luchador revolucionario Angelo J. Encarnaçáo y Gabriel Ferdinando (dice que descendiente de guanches), le decimos bromeando que no le creemos, y nos dice que esperemos un momento. Minutos después de salir de su casa, nos trae un molino de mano pequeño que ha permanecido generaciones en su casa, y nos dice: “Gabriel es también un revolucionario descendientes de guanches, esto es un presente para vuestra asociación, cuídenlo por que si no los mato”. Y como hay que ser agradecido, después de hacernos una foto para el recuerdo, le regalamos una bandera nacional canaria, que prometió darle uso en breve, colocándola en un lugar relevante del que no precisó. Grandes hermanos a sólo unos 600 kilómetros de nosotros.

Guillermo, Gabriel, Celestino, Angelo y Pedro en Ponta Delgada
Nos pateamos bastante esta isla llena de naturaleza, encontrándonos bastantes cuevas trabajadas, pero al haber sido reutilizadas durante tantos años no podemos asegurar nada, de todas formas hay bastantes trabajos al respecto (5).
Donde si quisimos ir es a la Ermita de Nuestra Señora de la Peña, de las que nos habían hablado el cura y escritor Fernando Báez (6), y el periodista y escritor Paco Díaz, este último me habló de un trabajo muy completo realizado por Rafael Delgado Perera y Mª Isabel Quintana González, sobre esta ermita, que era una roca vaciada desde dos aberturas hechas por la parte alta de la roca, trabajada y utilizada por los guanches alzados como escondite (7), hay que tener en cuenta que los canarios






traídos como esclavos (existen tres referencias claras de estos canarios apresados, 1425, 1427 y 1434), aunque más tarde una expedición en 1445 a la costa africana del Maderiense Álvaro de Ornelas, se desvió hasta la isla de La Palma, donde allí apresó algunos indígenas que llevó a su tierra. Aunque también se hicieron muchos viajes entre 1424 y 1446 donde se apresan esclavos para ser vendidos en Madeira y Lagos.
Desde mediados del siglo XV existen muchas referencias de esclavos canarios que trabajan como maestros de Ingenio Azucarero y como pastores. De hecho también en Canarias se explotaron los ingenios movidos por energía hidráulica, y los denominados señores de ingenio fueron la elite durante la conquista. Aún más, Madeira y Canarias asumirán la importancia del comercio de azúcar durante los siglos XV y XVI. (8)

Maqueta de un Ingenio Azucarero cercano al siglo XVII, fotografía realizada en el Madeira Story Centre
Curiosamente Maciot de Bethencourt, considerado el segundo y último rey que dio Francia y la casa de Bethencourt a las Canarias (primo del conquistador Jean de Bethencourt) cedió y traspasó todas las islas conquistadas y el derecho de las que no los estaban, a diferentes personajes; unas por coacción armada y otras por pura codicia. El caso es que todavía Jean de Bethencourt estaba vivo y sus poderes sólo le valían para administrar como regente. El heredero presuntivo, era Reinaldos de Bethencourt. José de Viera y Clavijo en su libro Historia de las Canarias, relata lo siguiente: “La providencia, que había destinado aquel siglo para dar una portentosa extensión a los límites del mundo conocido, acababa de descubrir a los hombres, por medio de los portugueses, en 8 de julio de 1420,(9) la frondosa isla de Madera; y considerándola desde luego Maciot como un lugar de refugio en sus tribulaciones, determinó pasarse a ella con la esperanza de tener parte entre los que empezaban a poblarla con permiso del grande infante don Enrique, hijo de don Juan I de Portugal, …” (10)
Maciot para afianzarse en el dominio de Canarias, se había casado con la princesa canaria Teguisa, y cristiana se llamó Madama Luisa de Bethencourt, hija del rey Guarfía, africano, llamado Luis, y de la Reina Aniagua y después María de Bracamonte. (11) Se embarcó Maciot con Doña María, su segunda hija, (12) y con sus sobrinos Enrique y Gaspar para la referida isla de Madera, donde fue recibido con las honras y distinciones que merecía su calidad (13). Este hecho podría constatar que se llevaría el total o parte de sus sirvientes canarios, aparte de su descendencia canaria (¿si es que la hubo?) por línea materna, a través de su esposa Teguisa.
De todos modos es probable que manteniendo el señorío de Lanzarote, gracias a un convenio con Guillén de las Casas, siguiera lucrándose a través de esta isla, con el negocio de esclavos, por lo menos hasta 1437, ya que consta una carta de privilegio en beneficio de sus vasallos, declarándolos libres de pagar penas de cámara y de satisfacer el quinto sobre las mercaderías que se exportaban de Lanzarote a Fuerteventura o a cualquier otra de las islas del Archipiélago. (14)
Volviendo al tema de antes, las indicaciones para llegar a la Ermita de Nuestra Señora de la Peña son: Entre las localidades de Santana y Faial hay una desviación hacia Lombo do Galego, según la cogemos seguiremos hasta entrar por Fazenda, aquí ya tendremos que dejar el coche y seguir bajando a pié por una vereda, está bastante cerca y se ve desde lo alto un techo blanco con su cruz.
Otro lugar que si conserva el topónimo es el Pico do Canário, un lugar casi inaccesible y al que nos acercamos, pero no llegamos al no ir lo suficientemente preparados, ya que el camino que usamos estaba lleno de zarzas, posiblemente exista otro camino, pero el escaso tiempo no permitió sino que sacáramos algunas fotos desde cierta distancia.


Ya en el último tramo de nuestro corto viaje nos recorrimos a pie el extremo este de la isla, ya que esta península la tienen como un paraje natural, y no se puede atravesar en coche (a ver si en la zona del Confital (Gran Canaria) se pudiera hacer lo mismo y no la destrozan, ya que el turismo estaba encantado con hacer este recorrido extenso a pié)


Llegados al punto de esta zona un poco más desértica pero con gran cantidad de especies endémicas, encontramos, aunque hubo que salirse del itinerario, unas cuevas, donde el techo de algunas se había ya reduido, encontramos unas conchas de lapas muy antiguas fuera de ellas, incluso después de caer parte del techo de una de estas cuevas, sirvió de alguna manera para que brotara una palmera justo delante de ella.




Más al borde del acantilado también nos encontramos otro grupo de cuevas, donde fuera de ellas si había un auténtico conchero, existía parte de una vereda que se notaba muy antigua, aunque también algo peligrosa al estar muy al borde.





Conseguimos hablar con uno de los guardas de este espacio protegido, Claudio Mantino, y contestando a la pregunta obligada sobre la data de las cuevas, respondió que no sabía la antigüedad, sólo sabía que eran muy antiguas; al darse cuenta de nuestro gran interés nos buscó un mapa antiguo que protegía enmarcado, y en el que aparecía en el lugar de las últimas cuevas, el nombre de Pico das cabritas y cercana a ellas Costa das cabritas. Claudio recordó que esas cuevas fueron utilizadas en la antigüedad por pastores, algo que nuestros antepasados canarios sabían hacer muy bien, lógicamente esto no son suficientes pruebas para demostrar que esto fuera un sitio donde llegaron a alojarse o refugiarse, pero Claudio volvió a decir que el mismo (los guardas) sacaban agua todavía de un lugar cercano.



Para terminar la jornada Guillermo volvía a encontrar cazoletas, aunque justo al lado del parque y esto ya no era especulación, por desgracia toda la zona es muy acantilada y practicamente inaccesible, quizás en otro momento con mucho más tiempo, alquilando una embarcación, y con los permisos necesarios se pueda desarrollar un trabajo más completo.


Esa misma tarde del miércoles 23 y todavía sin almorzar determinamos ir con las pistas del anteriormente citado Rafael Delgado Perera, (15) y así, intentar localizar algún antiguo componente del grupo folclórico Camacha. Lógicamente nos dirigimos al lugar del mismo nombre, y aunque era cerca de las seis de la tarde, decidimos parar en algún restaurante de esta localidad, y de paso preguntar a los lugareños. Sabía que este grupo había tocado en Las Palmas en 1970, que habían tocado y bailado un antiguo baile que tenía procedencia de los antiguos canarios esclavos de Madeira, que una vez al año bailaban en unas fiestas delante de los señores, y que su director ya muerto se apellidaba Nóbrega Ferreira, todo esto me lo había facilitado Rafael Delgado, a través de una llamada telefónica, estando aún en Madeira el martes por la noche, y aunque tiene un trabajo estupendo sobre el tema, no lo tenía en ese momento delante.
Después de aparcar en un sitio cualquiera del centro de Camacha, y andar descartando algunos bares y comedores, reparamos en uno llamado Restaurante Nóbrega, la casualidad nos ponía en el camino correcto. Al entrar pedimos la carta, y mientras nos preparaban la comida, le pregunté a una señora que decoraba unas mesas, sobre este grupo folclórico, su director, etc. Ella me escuchaba sonriendo, hasta que tomó la palabra para decirme que ella se apellidaba Nóbrega, y que había sido miembro del grupo (vaya pleno habíamos conseguido). En fin, que María Nóbrega no sólo nos habló de folclore sino que llamó a su gran amiga y actual directora, Elsa Nóbrega (si también el mismo apellido), tuvo la gran amabilidad de acercarse al restaurante y nos habló de las andanzas del grupo, y entre otras muchas cosas y anécdotas diversas, nos dio el nombre del baile; “Ponta do Sol”.
Así que la investigación que habíamos comenzado en la localidad de Ponta do Sol, buscando el sitio llamado lugar do Canário (topónimo que ya no aparece en el mapa), que actualmente se llama Lugar do Baixo, y donde habíamos encontrado aquellas estructuras de piedra, pero sobre todo, donde descubrimos las cazoletas, cerraba de alguna manera un círculo temporal, gracias a este nombre del baile que perdura aún en el tiempo. Nos invitaron a verlo ese sábado, pero al día siguiente nos marchábamos con gran pesar. Por suerte, hoy día, el vídeo y el internet nos permiten estar más cercanos unos a otros, aunque lo más importante es saber que no se haya perdido ese baile tradicional.
Y partimos hacia Gran Canaria, sabiendo que muchos esclavos canarios en Madeira se alzaron y lucharon como hombres libres, de hecho, esta insumisión dio más de un quebradero de cabeza a las autoridades, creándose una orden de expulsión para ellos. El documento decía que todos los canarios esclavos nativos de Tenerife, La Palma, La Gomera y Gran Canaria tenían que ser expulsados del Archipiélago, a excepción de los maestros en los trabajos de Ingenios azucareros, mujeres y niños (16). Aunque la historia es más larga, ¡si!, sabemos que muchos preferían desriscarse a ser atrapados de nuevo, así que allí entre ese paraje indómito, rico en agua y de una belleza extraordinaria, llegamos a sentirnos un poco más cerca de aquellos canarios que llegaron esclavos a Madeira, pero que murieron intentando ser libres, como siempre debió ser.

(1) * Artículo del Nº 1 de la revista Canarias Libre, Nuestra gente, página 5 (2007)
(2) * História do Madeira, Página 149. Impreso por Editorial Eco do Funchal, Alberto Vieira y varios autores, 2001.
(3) * Boletín Informativo nº 4. Centro de Estudos de História do Atlántico. Funchal 2004.
* Slaves with or without sugar. Alberto Vieira. Edition: Atlantic History Study Centre. 1996
* História Do Açúcar, Rotas e Mercados. Centro de Estudos de História do Atlántico. Varios autores. Coordinado por Alberto Vieira. 2002
(4) * História do Madeira. Impreso por Editorial Eco do Funchal, Alberto Vieira y varios autores, 2001.
(5) * En Internet “Consideraciones en torno a las estructuras excavadas de la isla de Madeira. Emesto Martín Rodríguez y Javier Velasco Vázquez, enero 1999. Desde la misma página se puede acceder al trabajo de Alberto Vieira “Estruturas escavadas na rocha”. Otra página interesante pero mucho más amplia sobre historia de Madeira: http://www.ceha-madeira.net/internet/net.htm
(6) * Arquitectura Guanche. Autor Fernando Báez. Editorial Independiente de Canarias “Agoñe Yacorón” 2008. Un libro hablando íntegramente sobre la arquitectura de los antiguos canarios, en la página 26 y 27 dice: “0110 + Sospecho, que en Madeira, donde por empezar: allí, sí que puede haber –los hay- algunos restos, de alguna casa cruciforme – y aquí queda dicho, por si alguien, tanto en ese lugar, como en otros, puede encontrar (¡que las hay!) manifestaciones de arte tan peculiar, como lo es el nuestro.”
(7) * Un trabajo muy completo realizado por Rafael Delgado Perera y Mª Isabel Quintana González, lo podemos encontrar en www.faita.org y después pinchando en el apartado Historia: “Una huella de los alzados canarios en Madeira”
(8) * A Madeira e o mercado do açúcar (Sécalos XV – XVI) Alberto Vieira. Canarias, 1480 – 1550. Azúcares y Crecimiento Económico. Antonio M. Macías Hernández. História do Açúcar – Rotas e Mercados. Ediçáo CEHA. Autores varios. 2002.
* História do Madeira. Impreso por Editorial Eco do Funchal, Alberto Vieira y varios autores, 2001.
(9) * Existen otras referencias oficiales incluidas en todas las guías turísticas, sobre el descubrimiento de Madeira. La isla de Porto Santo fue descubierta en 1418 por Joao Gonçalves Zarco, Tristâo Vaz Teixeira y Bartolomeu Perestrelo. Y Madeira, el 01 de julio de 1919, al día siguiente Joâo Gonçalves Zarco y Tristâo Vaz Teixeira desembarcaban en la bahía de Machico.
(10) * Historia de Canarias Tomo I. José de Viera y Clavijo. Biblioteca Básica Canaria, página 149. Año 1991.
(11) * Historia de las siete islas Canarias – Origen descubrimiento y conquista. D. Tomás Marín y Cubas. Tomo I. Página 91. Tagala Ediciones. Año 1984.
(12) * En la Historia de las siete islas Canarias – Origen descubrimiento y conquista. D. Tomás Marín y Cubas, habla en la página 93 que Maciot sacó lo que tenía, incluyendo a su única hija de su mujer difunta llamada María de Bethencourt, llegando a Madeira, y allí la casa con Ruy González de Cámara, capitán de Infantería de la isla de San Miguel, y de aquí son los de este apellido Bethencourt en estas islas terceras. Tomo I. Tagala Ediciones. Año 1984.
(13) * Historia de Canarias Tomo I. José de Viera y Clavijo. Edición de D. Alejandro Cionarescu. Página 162. Madrid 1978.
(14) * Historia General de las Islas Canarias. Agustín Millares Torres. Tomo II. Página 99. Editora Regional Canaria – Edirca S.L. Año 1977.
(15) * Trabajo de Rafael Delgado Perera, lo podemos encontrar en www.faita.org y después pinchando en el apartado Historia: “Una danza de los guanches esclavizados en Madeira”.
(16) * História do Madeira, Página 149. Impreso por Editorial Eco do Funchal, Alberto Vieira y varios autores, 2001.
La expedición la conformaron: Guillermo Sánchez Pérez, Celestino Guedes Santana y Pedro J. Brissón. (Abril 2008)
Pedro J. Brissón
Asociación socio-cultural “Faita”