MINISTROS VOLANTES

 

SEÑOR ministro de España,
su disco sí está rayado.
Al menos en las Canarias
nos suena a sórdido grajo.

   Cuando usted vino de farra,
bajó fragoroso en Gando,
bebió y comió con su jarca
y después se fue volando.

   Los figurones zoquetes
mil problemas le ocultaron.
De saraos y banquetes
se fue usted que bien hartado.

   Cometeó en Tenerife
con caciquillos vasallos;
tertulió con mandarines
en los legionarios sábados.

   Correteó en Maspalomas
sin pasar por Vecindario.
No supo de enclenques chozas,
de aulagas, pitas y tamos.

   Con maletas bien repletas
- no sé si de contrabando –

lo devolvieron a Iberia
con memorias y recados.

   No escuchó al pueblo castizo,
sí al sollajo renegado…
¿A qué coño aquí usted vino
si seguimos pateados?

   ¿A qué vino de Madrid
si no habla ni en canario?
   ¿A qué coño vino aquí
si no entiende ni un carajo?

   En la Villa del madroño
medre usted con los villanos.
Mas no vuelva, mentiroso,
a seguirnos engañando.

Francisco Tarajano.