A VECES…
A veces mi pueblo canta
isas y tristes folías
puesto que en las islas mías
goces con penas se amasan.
Cuando el timple un mago raja
surte prisionera voz
del volcán de un corazón.
A veces abre besanas
con el corvo y manso arado,
planta con callosas manos
el gofito de mañana;
mas de malezas las garras
y la terca sequedad
arrugan su fe y su faz.
A veces el millo grana
con agua buena y piadosa.
Más veces en toscas chozas
el hambre y morbo atarazan.
Y siempre mi pueblo aguarda
en un mañana mejor
sin podre, sin escozor.
A veces furtivas catas
la acequia de un pago agotan,
peladas quedan las lomas;
las fincas, yermas y calvas.
Y el pobre canario aguanta
que le seque su heredad
un bribonzuelo venal.
A veces ministros pasan,
con mil promesas asordan,
celebran mesas beodas
con sucursalistas bandas,
comen, beben y se marchan…
Y el canario sigue igual
… a hozar, pescar, emigrar…
A veces mi pueblo capta
que lo tratan como ilota,
que lo aturden y lo drogan,
que lo aplatanan y lo aplastan
con patógenas patrañas
que han trocado en muladar
el de ayer límpido lar.
A veces mi pueblo canta,
a veces mi pueblo llora,
a veces sueña en auroras
de espigas rubias preñadas,
sin famélicas cigarras,
sin succionantes pulgones
y sin gárrulos mandones.
A veces mi pueblo llora,
a veces mi pueblo canta.
Llora porque de hoscos sátrapas
la tosca bota soporta.
Canta porque siete rocas,
ahítas del ruin sopor,
destilan rabia y rubor.
A veces mi pueblo llora,
a veces mi pueblo canta
con tachas en la garganta,
con el alma ronca y rota.
Paciente ara y estoico ora
y duerme para olvidar
y sueña para esperar.
¡Pobre pueblo que en sus coplas
borbota bronco dolor,
pueblo que como el cardón
sólo a los cielos implora,
mientras con copas y copas
lo tratan de abardagar
en un bochornoso bar!
¡Pobre pueblo que se enroña
como la greñuda aulaga,
pueblo que derrama lágrimas
como la tabaiba troncha…
porque piratas se mofan,
hinchan de sangre su mar
y enlutan su humilde hogar!
A veces mi pueblo canta
isas y tristes folías…
Y es que en mis islas sequizas
aún no ha muerto la esperanza.
Tampoco ha muerto la raza…
¿Del juvenil retoñar
brotará un nuevo cantar?...
Francisco Tarajano.