La libertad es astro que fascina,
por eso el hombre en su soñar constante
persigue el foco de su luz radiante
y huye la sombra ante su faz divina.
El esclavo ser libre se imagina
y un consuelo fugaz halla un instante;
mas siente al fin dentro de su pecho amante
la fuerza que a los déspotas domina.
Si amas la Libertad, no temas nunca;
al esclavo lo hizo siempre el miedo,
que el miedo es compañero del sicario.
¿Qué columna por fuerte no se trunca?
A Nelson, a pesar de su denuedo,
lo venció siendo débil el canario.
Soneto de Fernando Key Ayala (dedicado a Secundino Delgado)
Publicado en el número dos de El Guanche 04/12/1897