SOMOS DE EUROPA

NO podré cantar jamás a las dagas
    de la cruenta conquista:
las que inundaron barrancos de lágrimas,
     segaron las sonrisas,
talaron de un paraíso las ramas,
     sangraron a mis Islas.

No podré jamás  cantar espadas
     que asesinaron vidas,
hicieron a mi raza guanche esclava
     con dolo y felonía,
arrebataron ganados y hazas
     con taimada perfidia.

No puedo, me repugna, me da rabia,
     me da grima, me indigna
y siento hosco asco y lacerante lástima
     por las lenguas indígenas
que alaban a los farfulleros sátrapas
     y a los obispos Frías.

Mi admiración va por los de mi casta:
     por la linda Acerina,
     por Benchomo, por Guize, por Doramas,
     por Faina y Guayarmina,
     por Guayadeque, por Egenenácar,
     por Ico y por Arminda.

Lloro y rabio con las bellas canarias
     por piratas vendidas
en bailes y mercados de la España
     loba y coliquíntida.
Lloro con las madres del Guiniguada
     por la cruz y espada heridas…

Se han quemado cinco siglos de historia
     y no sólo hay cenizas,
hay piedras, tachas, cuevas delatorias
     de la ácida conquista.
¡No somos Africa, somos de Europa
     la del yugo y Atila!

Francisco Tarajano