HABRÁ UNA CANARIAS MADRE
HUBO una Canarias libre,
hay una Canarias áptera.
Hubo una castiza estirpe,
hay gente extraña en las camas.
Hubo un Doramas sublime,
hay voces acuchilladas,
Menceyes hubo aborígenes,
hay alienígenos sátrapas.
Hubo un Bentejuí en Ansite,
hay renegados canallas.
Hubo faisanes humildes,
hay mitras encaprichadas.
Hubo risueños jardines
que el gran Camoens cantara.
Hay alimañas hostiles
merodeando las casas.
Hubo unas Islas felices,
llamadas afortunadas.
Hay ocho arrecifes, tristes
de tantas pisoteadas.
Hubo una Canarias íntegra,
hay una Canarias manca.
Hubo alma paz en mis Islas,
se anuncia guerra en mis playas.
Habrá una Canarias nueva,
reivindicadota y brava.
Está ya la sementera
dando cepas de esperanza.
Hará la humilde retama
verdes a las ocres cumbres.
Se hincharán con dulces aguas
del suelo las secas ubres.
Darán sombras las sabinas,
gorjeos, los amamantes;
colores, la negra orchilla
y sangre los cardonales.
Crecerán, valientes, cual dragos,
los hoy castigados niños;
no los doblegará el sacho,
plomo y torio advenedizos.
Habrá pesca en nuestros mares;
y en tierra, predios muníficos.
Habrá una Canarias madre
de buenos y malos hijos.
Violetas del Teide blanco
crecerán en Tamadaba.
¡y cantarán los canarios
la isa siempre soñada!
Francisco Tarajano