RESPETEN NUESTRO DIALECTO

No transigiré, no me callaré.
Alzaré mi voz, alzaré mi frente.
No permitiré que manches mi prez
ganada con lágrimas frente a extraña gente.

No me robarás mi ancestral herencia.
No me cambiarás mi hablar dulce y lento.
No me humillarás con tus broncas zetas,
con tus ces punzantes, con tu duro acento.

Gritaré en el bar, gritaré en mis calles
con mi propio deje, con mi guanche léxico.
Protestaré siempre a las alienantes
bocas que depredan y huellan mis derechos.

Apagaré radio, apagaré tele
cuando oiga graznar a los cuervos bostas,
venidos de afuera, mandados de allende,
que, rápidos, gritan; que, broncos, rezongan.

Ya que sepultaron la voz de los guanches
no quieran quitarme también mi dialecto,
las voces autóctonas, la voz de mis padres,
la voz de mis hijos, la voz de mi pueblo.

Patrimonio es nuestro, es sacro abolengo
del humano espíritu, de canarias testas.
Es alma y herencia de póstumos nietos.
¡Y el alma de un pueblo no se la secuestra!

¡Nunca se la mata, siempre se la respeta!

Váyanse a hablar a su hosca Península.
Váyanse a hablar de fútbol, de toros…
No hablen, ignorantes, de mis tristes Islas
con la cruel soberbia sabelotodo.

Díganle al gobierno lejano y central
que no nos machaque con finodos loros,
que no pisotee nuestra dignidad
con belfos groseros, con grajos hediondos.

Que la gente culta de mis ocho Islas
tienen plumas ágiles, tienen lentas voces
y saben hablar de forma muy nítida
de historia, de artes…del guanche deporte.

Que hay en las Canarias personas muy doctas,
que hay en las Canarias personas muy listas,
que no mande más a esos totorotas
que por radio y tele, crueles, martirizan.

Basta, basta ya de intrusos bramidos;
basta, basta ya de plumas mortíferas;
basta, basta ya de más genocidios.
¡Que nos hablen voces canarias castizas!

Francisco Tarajano