Only Local (la otra realidad de Canarias)
 
                                                                                                                       www.samirdelgado.org

 
La otra noche en la televisión pública se emitió un reportaje inusitado, nunca visto en la parrilla horaria de alguna cadena isleña, y eso que el contenido íntegro del programa era nada más y nada menos que el Valle de Jinámar, un populoso barrio ubicado a medio camino entre Telde y Las Palmas de Gran Canaria.

Los reporteros del canal estatal accedian sin escrúpulos a lugares insospechados, casi siempre tachados socialmente por la marginalidad, aún siendo nada más que los recónditos portones de nuestros vecinos en cualquier otro punto de las islas.

El objetivo del reportaje era la cuestión de los embarazos en edades adolescentes, una realidad que al parecer de las estadísticas en Jinámar bate récords, junto a otros temas tabúes como la delincuencia por drogas y la represión policial, así como la realidad cultural y de integración social de los ciudadanos en un polígono saturado y escaso de oportunidades de futuro.

Mientras observaba boquiabierto los testimonios de nuestra gente, con denuncias vecinales sobre las carencias en los ambulatorios y todas esas cosas que no salen en los periódicos, me acordé fugazmente de una experiencia vivida hace años mientras pasaba en guagua por la autopista a la altura de Jinámar:

-Iban detrás mía un grupo de turistas británicos acompañados por un guía, que a cada rato les explicaba el recorrido y los puntos más llamativos de la travesía hasta la capital. Entonces, cuando pasábamos justo frente a los bloques fantasmagóricos de Jinámar, a la pregunta de una de las guiris, el guía contestó con irónica suficiencia:
 
-Only Local, only local.

De verdad que todavía no me he recuperado del malestar en el cuerpo, el reportaje tampoco era para tanto, algunos toques melodramáticos y mucho de sensacionalismo barato, pero a decir verdad, la imagen de los puretas jugando a la zanga en la calle de domingo a domingo dice mucho, al igual que las pibitas del instituto comentando que estar embarazada a una edad tan temprana era una cosa normal allí, que si una amiga dejaba de estudiar y ya sólo cuidaba del bebé pues a las demás les parecía algo imitable, y otros ramalazos más de imágenes que no se me quitan de la cabeza, como por ejemplo aquéllos pibes, que podrían ser perfectamente mi hermano, echados contra la pared por la policia, que buscaba unos gramitos de jaco como excusa para las detenciones.

La marginalidad en la sociedad canaria está oculta tras las estadísticas del gobierno, los representantes políticos no van a Jinámar o Añaza sino para arañar votos, los derechos de nuestra gente en los barrios populares están siendo usurpados por un sistema injusto y desigual: un par de ambulatorios para cerca de cincuenta mil personas, ninguna librería y no sé cuantas grandes superficies alrededor asediando con sus luces de neón a una gran cantidad de familias con el paro y la precariedad esperando tras la puerta de casa.

Luego dicen que Canarias no es una colonia.

La pena es que el reportaje no fue visto por el flamante alcalde de la ciudad, que a esas horas de la noche y con su edad octogenaria estaría soñando con rositas perfumadas.