MORATORIA Y MAURICIO
De nuevo en titulares aparece José Carlos Mauricio (consejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias), anunciando que la moratoria turística se prorrogará durante tres años más, después de que el presidente del Gobierno de Canarias dijera: “antes de tomar una decisión habrá que evaluar los efectos”. Si, por lo visto, evaluaron sus bolsillos, se dieron cuenta de que están medios llenos y esas directrices de ordenación general y del turismo en Canarias, que se habían establecido porque había una oferta alojativa superior a la demanda y se estaban construyendo hoteles a diestro y siniestro, rompiendo con la belleza de nuestras islas, que cada día agoniza cuando las tapan un poco más con ladrillo y cemento, ya no importan hasta dentro de tres años. Pues bien, ahora según el consejero, Canarias necesita más hoteles, (“es como si tuviera intereses en cada nuevo proyecto que se construye, parece de verdad, como si se llenara los bolsillos con cada fabricación y los empresarios le pagaran el favor de mantener otros tres años más esta moratoria que los canarios necesitamos”) es más, según él, dependemos de una ansiada recuperación turística incrementando 3600 camas anuales y claro la medida satisface la demanda de la mayoría de los empresarios, “de los empresarios”, pero no de los canarios o habitantes de Canarias que decimos NO a este atropello especulativo. No queremos vivir rodeados de bloques de hormigón y que para pasear, nuestras familias no encuentren un sitio mejor que un centro comercial. Estamos vendiendo Canarias por parcelas. No quieren darse cuenta de que el turismo de calidad o no, viene y no vuelve cuando se encuentran con un espectáculo desolador de asfalto, hormigón, apartamentos, bungalows y hoteles por doquier. Al final, los visitantes y turistas miraran las postales Canarias y dirán: “pero este lugar está aquí”. Vamos a permitir CANARIOS o personas que se sientan canarias o extranjeros que os duela el lugar donde vivís, que se siga especulando de esta forma. Vamos a consentir que se salgan con la suya y que esta amenaza en forma de construcción siga adelante. Si cuando se habló de moratoria hubo una avalancha de licencias para fabricar, que creen que pasará a lo largo de estos tres años: “la misma avalancha de licencias pero multiplicadas por otros tres años”. Además, nos quedarán unas islas rotas, con un triste paisaje desolador de ladrillo, cal y cemento. Eso si, siempre nos quedará la tranquilidad, de que políticos corruptos que pusimos en el poder para que nos defendieran, se han podido ir de unas islas inhabitables a otras un poco más lejos, pero bien verdes y sin tanta masificación, gracias al dinero de la especulación que ganaron vendiendo su patria.
Faita 2.005