PLEITO AMOROSO

Soy canario como el drago,
fui criado a gofio y queso;
por eso me satisfago
con el sabor de tus besos.

Los besos que a ti te saben
los probastes ya hace tiempo;
hora pídele a tu madre
que te zurza bien los sesos.

Pues, si tú no me haces caso,
yo no me apuro por eso:
de afuera viene ganado
que me sirve de consuelo.

Pues, ni niño, ten cuidado
con remedios forasteros,
que cuerpos que fueron sanos
están llenos de diviesos.

Pues yo lo tengo muy claro:
con las gringas me divierto
y, si acaso me contagio,
me voy a casa de un médico.

Por eso a ti te comparo
con marranos de chiqueros
que, alegres, medran en fangos
con fregaduras y afrechos.

Ya te reventó el enfado,
ya reventaron tus celos;
si me voy con zarandajos,
a ti por buena me vuelvo.

Pues yo a ti no me rebajo,
al contrario, te desprecio.
Prueba rejos sin candados,
que yo tengo zagalejos.

Soy canario como el drago
y a una canaria yo quiero;
por eso busco tu amparo
para no dar más tropiezos.

Soy más canaria que el drago
y más dura que el  codeso;
no me vengas con relajos
ni con falsos lloriqueos.

Vete, vete a probar raño
y a ordeñar ajados pechos.
Ni te aguanto como macho
ni a caprichos yo me presto.

Que yo sé lo que me valgo
y a machangos no me entrego.
Antes que a ti a los gusanos
les entregaré mi cuerpo.

Enfadado está el guayabo,
hoy no puedo darle un beso;
tendré que arreglar mis cascos,
si quiero cogerlo a tiempo.

Que al amor hay que mimarlo
-ya me lo dijo mi abuelo-
y más al amor del campo,
que huele a honra y poleo.

Francisco Tarajano
Publicada en: Barranco arriba