PENDONES HUMILLANTES

Si soy poeta en la calle
y hablo a mi sancho pueblo,
no logrará que me calle
un don quijote soberbio.

Con voz rabiosa de guaire
contra el impostor protesto,
contra mitras, varas, sables
lacerantes y funestos
que un pinganudo estandarte
sacan, en burdo festejo
celebrando la masacre
y derrota de mi pueblo;
pueblo guanche formidable
que, en Ansite y Acentejo,
derramó sangre y coraje
frente a bárbaros logreros.

Hordas brutas y salvajes
de ladinos europeos
robaron las libertades
con protervos rojos hierros.
Con cadenas y con llaves
quieren imponer silencio
los que, con sangres y cálices,
son del Cid torvos biznietos.

Canario, no te agaches,
No te calles por más tiempo.
Grita al pendón y al alcalde
Que los guanches aún no han muerto.

Francisco Tarajano
Publicada en: Caminos vulnerados, 1985.