¡EMPENÍCATE, CARAJO!
Canario de pura casta,
mustio y mudo en guanche tierra,
¿por qué de continuo siguen
esconchabadas tus cuerdas?
¿Por qué, achantado, te callas
ante cigarras de afuera?
¡Ya es hora espantes, valiente,
a esas bandadas funestas!
¿Por qué te empinas tan bravo
en Cuba y en Venezuela?
¡Empenícate, carajo,
en estas tus propias peñas!
Se puede ser libre y digno
aun comiendo sobrias pellas;
indecente es pedir cáscaras
a la matrona proterva.
No sigas, torpe, formando
en la borreguil caterva.
¡Con genio, talento y rabia
rompe ya viles cadenas!
Francisco Tarajano
Publicada en: Barranco abajo, 1989