
Tamarant 18/12/05
Después del paso del huracán Delta, los devastadores efectos siguen conviviendo entre nosotros. Todas las promesas políticas en forma de subvenciones para particulares y empresas siguen siendo eso, promesas. Necesitamos algo tangible para creer y lo queremos ya. El paso del tiempo solo empeora una situación que demuestra la dependencia canaria de la metrópoli española. Siempre a la espera de partidas de presupuesto o cualquier tipo de ayuda estatal. Seguimos con problemas en los tendidos eléctricos. No ya en Tenerife donde la devastación fue mayor, sino incluso en el norte de Gran Canaria donde el alumbrado público sigue en el mismo sitio donde lo dejó el Delta, en el suelo. Debemos preocuparnos también por el futuro más inmediato e intentar doblegar a todo acoso de tendencias monopolistas. Después de la conquista, Canarias ha tenido continuamente una sucesión de monocultivos que tanto daño nos ha hecho en estos quinientos y pocos años de historia colonizadora. Primero vino el azúcar, después el vino y seguido a este último la cochinilla. A fines del siglo XIX, será el plátano el máximo exponente con la compañía del tomate, y hace unos cincuenta años el turismo, al que algunos, incluido yo mismo, calificamos de monocultivo del apartamento. Siempre todo ha sido impuesto por el exterior para cubrir una demanda con agentes y capital foráneo. Siempre a cada monocultivo, veremos un período de introducción, expansión y al final, de declive y ruina. Produciendo esto el perjuicio de los canarios que a lo largo de la historia han tenido que emigrar, mientras que la burguesía seguía a la expectativa de que le indicaran desde fuera, cual sería la siguiente producción. Pues bien, ha llegado el siguiente monocultivo, “el monocultivo del golf”, en el cual, no se va a tener en cuenta la destrucción sistemática de los pocos ecosistemas del Archipiélago, ni el despilfarro que supondrá la utilización de nuestro recurso más relevante y escaso, como es el agua.
El 05/12/05 comenzó la feria internacional del golf donde se dieron cita todos los turoperadores y profesionales del turismo del golf. Si, medio millar de turoperadores y profesionales, tienen una sola preocupación, quieren estar seguros de que Gran Canaria cumpla en un futuro con 25 campos de golf. Esto traerá consigo un aumento de la oferta alojativa, pero no nos engañemos, porque es una cortina de humo para que la industria de la construcción aumente sus ingresos (léase “Moratoria y Mauricio”). El cabildo y el ayuntamiento han gastado muchísimo dinero en publicidad y en agasajar a todos los especuladores con medios de inversión, ellos, son los auténticos sectores que tendrán una ganancia rápida, y llegada la crisis, en cuanto la ganancia deje de ser rápida o haya escasa demanda, el equilibrio volverá a tambalearse y habrá que buscar un nuevo monocultivo de confianza para los nuevos inversores foráneos. La oligarquía y la alta burguesía han sido siempre los grandes responsables de lo que ocurre en Canarias. Teniendo el poder lo utilizan siempre para uso exclusivo de los grandes capitales exteriores, beneficiándolos y creando a los nuestros mayor dependencia. Volveremos a ver como los tour operadores y agencias de viaje controlaran todo, imponiendo los precios. Los canarios solo veremos los bonos que el turista español o extranjero compra en su país de origen. En fin, como decía, no somos capaces de recomponer en breve tiempo los pocos privilegios que el Delta se llevó, pero siempre estamos a expensas de que la metrópoli y los vende patrias burgueses favorezcan sus bolsillos a cualquier precio. Están tan sometidos pero, a la vez, tan cómodos en su papel de aburguesados que no quieren ni oír hablar de una mejor autonomía (no muerdas la mano que te da de comer), y ya no digamos de la necesidad imperiosa de que Canarias se independice y que esa independencia repercuta en más riqueza para nuestro pueblo.
Faita 2.005