AUTOODIO Y ENDOFOBIA: LACRAS DEL COLONIALISMO ESPAÑOL
El autoodio y la endofobia son los sentimientos más perniciosos que
el nefasto colonialismo español y en la historia de la humanidad, ha ido
inoculando en muchas de las personas de los pueblos que ha invadido o
sometido y colonizado a través de la violencia o el terror. El Reino de
España, con sus gobernantes de turno además de acabar con millones de vidas
humanas, ha aniquilado muchas culturas y costumbres en su "glorioso" camino de
evangelización y colonización, imponiendo a la fuerza su lengua, sus
costumbres, su religión, etcétera. Las secuelas que a la larga quedan de
todo este injusto en el colonizado y sus descendientes, impiden cualquier tipo
de reacción encaminada a mantener incluso la mínima dignidad que como todo
ser humano tiene de revelarse contra el que le está quitando su puesto de
trabajo o expoliando los recursos y riquezas de su Tierra. En vez de producir
en el colonizado una justa y legítima reacción de xenofobia contra el
colonizador, contrariamente le causa un sentimiento de endofobia.
En la actualidad, Canarias tiene demasiados enemigos: algunos, sin embargo no
están fuera sino dentro, mejor dicho no son de fuera, son de dentro. El
problema de estos canarios no es que estén enamorados de España, el
enamoramiento por sí mismo no es nocivo, no es malo, aunque a veces nuble al
cerebro. Lo esperpéntico es que se odian a sí mismos, y eso sí es grave: es
grave porque quien se odia a sí mismo cae inevitablemente en la trampa de
querer ser de otro. No hay nada más frustrante y patético que la negación de
uno mismo y la afirmación del otro que te está maltratando o jodiendo. El
colonialismo español por su perversa experiencia histórica sabe muy bien como
se consigue estos niveles de autoodio en la población que tiene sometida,
dominada o colonizada. A este diabólico fin se llega, a través de un largo
proceso que culmina en una inferiorización transferida, que deviene del
sufrimiento causado a través de la violencia física o tortura y más tarde en
la violencia psíquica o psicológica que por su magnitud provoca la derrota
moral de la víctima, su capitulación incondicional. A partir de ahí, el
dominador puede hacer lo que le venga en gana con su presa, con su esclavo, con
su cautivo. No sólo no encontrará resistencia sino que los reproches que les
haga o los castigos que le imponga, será entendido por ésta como
merecidos. El dominador o colonizador, por lo tanto, se habrá ganado mucho
más que la sumisión de la víctima o colonizado, mucho más que su
rendición, se habrá ganado su admiración. A este estado vil e ignominioso se
llega por una mal-convivencia prolongada entre dominador o colonizador y
dominado o colonizado. La dominación psicológica a diferencia de la física
necesita tiempo para que dé frutos, debe ser persistente y uno de los frutos
más valiosos, desde el punto de vista del dominador, es el sentimiento de
culpabilidad del dominado. No importa que el dominado sea un hombre, una mujer
o una nación.
No cabe la menor duda que Canarias es una nación dominada y sometida a la
nación española: de ser una nación libre y soberana, fue transformada por el
colonialismo español, en una nación cautiva y dependiente, con la detestable
ayuda siempre de los traidores y colaboracionistas canarios de turno que se
engordan con la derrota y el sometimiento sangrante del Pueblo Canario. A
cambio de este pernicioso efecto cainita, estos lacayos o esbirros del
colonialismo español se engordan anímicamente, físicamente y
económicamente.
Se da la sangrante paradoja, de que algunos canarios son los que esconden su
propia historia y se sirve de eufemismos para eludir los pasajes que podrían
ofender los sensibles oídos de España. Han sido agredidos por ella, pero no
se lo pueden decir. Y el agredido y resignado canario no se queja. ¿Donde
está la agresión?, se preguntan.. El sentimiento de culpabilidad que los
colonizadores españoles les han inculcado a los canarios es tan elevado que
necesita encontrar culpables entre sus hermanos que luchan por su libertad e
independencia. Se da la sangrante realidad que el canario colonizado muchas
veces es objeto del hazmerreír del español colonizador, que aprovecha
cualquier motivo para menospreciar o menos valorizar al canario, por el
contrario el colonizador rechaza ser objeto de su misma medicina, tachando al
Canario Digno o Independentista de racista y xenófobo. Desgraciadamente los
canarios sumisos acaba sintiéndose incapaz de cuestionar las razones del
dominador o español colonizador: los deseos de estos son órdenes para ellos.
Para mayor inri, sucede además, que los colaboracionistas del colonialismo
español potenciados y ayudados -como no podría ser de otra manera- por los
gobiernos de turno del Reino de España, están siempre al loro y atentísimos
en destruir cualquier atisbo de crecimiento de la conciencia nacional de los
canarios. Estos traidores colaboracionistas se han disfrazado algunas veces en
la colonia apestosa canaria, de progresistas o internacionalistas o de ser
ciudadanos del mundo, con ribetes de la "izquierda" colonial española que en
el devenir de los tiempos se ha empecinado en escupir críticas corrosivas y
despreciativas de todo lo que suene a Identidad Canaria, Nación Canaria o
Conciencia Nacional Canaria.
Es un hecho notorio e irrebatible: que cuando el colonialismo español observa
que comienza a elevarse el nivel de autoestima y la conciencia nacional en el
Pueblo Canario, pone a funcionar a tope su infernal y aberrante maquinaria
colonial, que trasmuta la autoestima o dignidad canaria, en autoodio o
endofobia.
En el Archipiélago Canario, a 14 de Febrero de 2006.
Fdo: Juan Fco. Díaz Palarea.