Y JUAN REJÓN TIENE CALLE

 

Como si fuera un héroe permitimos que cómo tantos otros conquistadores, invasores sin piedad, asesinos y abusadores que trataban a los canarios como auténticos pedazos de carne, ya que los vendían y utilizaban como esclavos. Dejamos con orgullo para los colonizadores que este esbirro de España, todavía quede vivo no sólo en la historia sanguinaria de la que fue partícipe, sino que además viva su memoria en una placa que da su nombre a una calle.

   Lo primero que hizo este experto en la guerra fue despojar de árboles y maleza la meseta central, (Real de Las Palmas, nombre dado por tantas palmeras que allí había) y levantar allí sus tiendas.

   “Las talas, incendios y saqueos sistemáticos ordenados por Rejón y llevados a efecto con placer y puntual diligencia por sus oficiales y soldados, produjeron al fin un hambre general en todos los cantones de la isla, que si bien contribuyó a disminuir la resistencia de los canarios agotó al propio tiempo los preciosos recursos que pudiera ofrecer a los invasores tan fértil suelo”.

   De esta manera debemos recordar a Juan Rejón como un invasor sin piedad, un simple mercenario que se movía por la codicia, lógicamente la naturaleza y la fertilidad de una tierra que no era la suya no le importaban para nada (en esa época no existía Greenpeace, que si no…).

 

Faita 2.005