UN TESTIMONIO EXCEPCIONAL DE LOS
ANTIGUOS CANARIOS
EN AQUEL ARCHIPIÉLAGO

 

Rafael Delgado Perera
Mª Isabel Quintana González

En una reciente visita a Madeira, alejada de los parámetros de lo meramente turístico, aprovechamos la estancia en aquella hermosa isla para adentrarnos en su Historia con la que desde los primeros tiempos de su colonización, a partir de 1420, tantas interconexiones tuvo Canarias.

Así, en pesquisas en busca de huellas visibles sobre la estancia en la isla de Madeira de los canarios que fueron llevados como esclavos durante los siglos XV e inicios del XVI, y gracias a las informaciones suministradas por D. Manuel Rufino Teixeira, alcalde que fue de Machico y profundo conocedor de la Historia de Madeira, obtuvimos datos sobre la existencia de una pequeña ermita erigida en un peñón que fue excavado, según todos los
indicios, por los canarios que se encontraban huidos en las cercanías del pueblo de Faial.

   Dado el interés, no exento de sorpresa, que tal información representó para nosotros, el Sr. Teixeira se ofreció muy amablemente a acompañarnos para a su vez, conocer él el estado en que se encontraba la ermita, la cual no visitaba desde hacía ya muchos años.

SITUACIÓN

La ermita se encuentra en el noreste de la isla, dentro del Municipio de Santana, a unos 2,5 Km. del pueblo de Faial, más en concreto en el caserío, un tanto disperso, de Lombo Galego. A la ermita-roca se accede por la carretera general a Santana, tomando una desviación a Lombo Galego. El peñón se encuentra “ubicado” en la falda de una ladera de fuerte pendiente por la que hay que bajar, a unos 150 m. desde el nivel de la carretera, dentro de una finca de plataneras propiedad de D. Jordao Figuera, persona de 95 años con
quien tuvimos la oportunidad de hablar.

CARACTERÍSTICAS

La ermita-roca es de forma irregular y tiene unas dimensiones externas (hoy), de unos 4,30 m. de ancho por unos 5 m. de largo, siendo de toba volcánica de iguales características a la muy conocida ermita de la Virgen de La Cuevita en Artenara o la que se encuentra en Cueva Bermeja, en el barranco de Guayadeque, las dos en Gran Canaria. El espacio interior es de
unos 2,60 m. de ancho por unos 4,65 m. de profundidad.

Un aspecto que llama la atención es lo que ha quedado como testimonio de su pasado, y que induce a pensar sin duda alguna, historia oral aparte, que el peñón fue excavado por los antiguos canarios. Se trata de dos aperturas circulares en el techo del mismo, una de unos 69 cm. de diámetro y a unos 2,40 cm. de altura del piso actual, y la otra situada al fondo, de unos 60 cm. de diámetro como remate a un techo trabajado en forma cónica y que sin duda servía como entrada, respiradero y salida de humo, esta última apertura está a
unos 3,40 m. del nivel del piso de entrada. Es de suponer, por razones obvias, que lo que es hoy la puerta de entrada a la ermita no lo fuese así, ya que el peñón fue ahuecado por dentro, y por lo tanto éste tuviese una mayor dimensión, así como que hubiese unos pasos interiores para bajar al piso., cuando se introducían por la lumbrera que hoy se encuentra encima del altar. Al verla nos recordó a una cueva que se encuentra en el municipio de Artenara con techo en forma de bóveda, totalmente cerrada, y con entrada a la misma por un lateral a través de un hueco abierto a cierta altura desde el suelo exterior.

Según se nos informó, debido a la humedad persistente en la misma y con el objeto de preservarla, hace unos tres años la ermita-roca fue sometida a un trabajo de reparación y conservación, cuyo alcance exacto desconocemos. En cualquier caso se le puso un techo de mortero de cemento y arena, con inclinación a dos aguas, quedando cubiertas las dos aberturas circulares o lumbreras de las que hemos hablado anteriormente, cuyo emplazamiento se puede observar perfectamente desde el interior. También fue sustituido el
marco en piedra de la puerta de entrada con una inscripción grabada: “1685”. Tanto el altar como el sitio donde está colocada la imagen fueron labrados en la misma piedra.

SU HISTORIA

La historia o tradición oral en la zona sobre la inicial cueva en el peñón, nos relata que fue excavada por los canarios vendidos, desterrados y esclavizados en la Madeira: y al huir de sus dueños la hicieron como refugio ante el acoso y persecución que sufrían. Cuenta esta tradición oral que los canarios cuando ya se veían acosados y rodeados optaban por su sacrificio, lanzándose al vacío donde encontraban la muerte. También cuentan que una mujer canaria se tiró de un risco y cayó en una zona del barranco donde había agua, de
modo que sus perseguidores vieron como quedó flotando con los cabellos plenamente extendidos en la superficie del agua. Después fue rescatada y salvada de la muerte, pero no de la vida...

Sigue la tradición oral diciendo que en el lugar “Lapa do Canario (Cueva del Canario), cuya ubicación exacta hoy se desconoce, en la sierra de Lombo Galego y dentro de la parroquia de Faial, se refugiaron los esclavos canarios “que era gente bravía”, que andaban huidos por las sierras y cuando se sentían perseguidos y estaban a punto de ser apresados de nuevo, se lanzaban rocas abajo, prefiriendo morir”.

Un aspecto a tener en cuenta es que la parte norte de la isla, por lo abrupto del terreno, en el siglo XV y principios del XVI era la zona más despoblada, razón por la que quizás eligieron aquel lugar como refugio más seguro.

Hay que añadir que la amplia zona que va desde Faial hasta Punta Delgada pertenecía al Señorío de los Teixeira, descendientes del primer donatario de Machico, Tristao Vaz Teixeira. Los propietarios, al conocer la existencia de una cueva en aquel peñón, mandaron erigir en ella el año 1685, una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peña. Llegados a este punto planteamos la hipótesis de que estos canarios alzados no sólo usaban la cueva como escondrijo, sino que realizaban en ella prácticas mágico-religiosas
(“paganas” según la terminología cristiana), y que la construcción de la ermita fue una forma, habitual por otra parte, de cristianizar el recinto, independientemente de que en 1685 los canarios hubiesen desaparecido -o no- de aquel territorio.

En cualquier caso, los alzados canarios de Madeira, sin saberlo, hicieron una morada para la Virgen María.

“Nossa Senhora da Penha

onde foi fazer sua morada?

Foi no sitio da Fazenda

numa pedrinha lavrada”

De la primitiva imagen no se tiene noticias, pues dicen que desapareció del altar donde había sido colocada. Debajo de la actual imagen aparece tallada en la misma piedra la siguiente inscripción “NSDPNHA”. En nuestros días se siguen celebrando las fiestas en su honor en el mes de Octubre.

Agradecemos a los señores D. Manuel Rufino Teixeira sus atenciones y la información facilitada y a D. Élvio Duarte Martins Sousa de la Associaçao de Arqueología e Defesa do Património da Madeira (Archais) como econocimiento por su labor en defensa del patrimonio cultural e histórico de aquel archipiélago.

Rafael Delgado Perera
Mª Isabel Quintana González

Miembros de la Asociación Cultural Solidaridad Canaria
Septiembre 2003

NOTA: Existen fotos y esquemas de la cueva que acompañan este trabajo, por problemas informáticos no se han añadido, pero estarán colocados en breve.