El padre de la Patria Canaria es: Don Antonio Cubillo
Para un servidor, siempre -a pesar de la amistad y confianza que tenemos- es "Don" Antonio Cubillo; y en su caso, me sobra el segundo apellido, porque con decir "Cubillo", ya sabe todo el mundo, nos estamos refiriendo al Padre de la Patria Canaria; título éste, que algunos quieren dar a alguien o algunos muertos; que dicho sea de paso, me merecen un grandísimo respeto, pero, no me vale -salvo en el recuerdo- un padre muerto; y ello, porque si muerto: ya no me guía, ni conduce, ni contesta, ni...
El caso es, que, en nuestras llamadas telefónicas y visitas, siempre le trato, además de Padre de la Patria, como "mi padre ideológico", y -siempre le digo- "¡es usted, más grande que el Teide!". Pero, dejemos estos asuntos personales, para adentrarnos en otras cuestiones, que considero de mayor importancia, como es la de volver al tema apuntado al comienzo, y que da título a este artículo: El Padre de la Patria Canaria -repitámoslo- el Don Antonio Cubillo. Veamos:
"Padre", es el que engendra. Y, el padre del padre, es el abuelo; y, un abuelo muerto, ya no pinta nada; mientras, que el hijo, convertido en padre, es el que sigue dando vida. Y, en este caso, no se trata de ninguna criatura humana, sino de una Patria por nacer, que se está gestando y ha tenido un progenitor. Dejemos ya, a los que están en los cementerios en sus despojos y huesos. Que Cubillo, es el Padre de la criatura, y que con su sangre ha engendrado, y que está a punto de ver la luz; habría que estar muy ciego o con el coco bien comido, para no verlo.
Que está bien recordar a los que nos precedieron, pero, como dice el rico refranero que conocemos: "agua pasada, no mueve molino"; sería un freno, o un estancamiento; o aquel otro que dice: "conejo ido, palos a la madriguera", pues, vengamos al mundo de los vivos, y descansen en paz los difuntos. De ahí, que toda energía gastada a favor de los muertos, es fuerza perdida (y alguien está echando balones fuera, y sabemos con qué intención, y quiénes los dirigen). Repito, todo lo que se haga a favor de los muertos, en este sentido, es tiempo perdido.
El hecho es, que Don Antonio, tiene nerviosos y preocupados a muchos: ¿por qué será?, ¿tal vez, porque ven peligrar la teta a la que están agarrados? ¿No serán ellos mismos, los que llegado el momento, cambiando de chaqueta, sean sus mayores defensores (en el fondo lo son, pero bailan, con la que les tocan). ¡Ah, malandrines -que diría el castellano viejo, al que no quieren soltar-!
Cree un servidor, sumándome a la petición que hace el joven universitario -como Don Antonio Cubillo, en su tiempo- David Fajardo, que hay que hacerle un homenaje en vida, y no como el que ahora, pretenden hacer otros a otros muertos; como si los muertos, nos sirvieran de algo. Digo, que, por cuanto ha hecho Don Antonio, por nuestra Patria, merece ese reconocimiento, y muchísimo más. Y ello, porque si de ser agradecido es cuestión ser de bien nacido -o como sea- este pueblo canario, debiera agradecer y reconocer, que por nosotros, haya hasta derramado su sangre, y aún siga en la brecha y en la lucha, cuando para un bien personal ya casi no se le sigue gran cosa, pero sí para el Archipiélago. Que da vergüenza, que aplaudamos a otros (extraños), y maldigamos y despotriquemos contra los nuestros (eso es endofobia: u odio a los canarios [amo a los de fuera, y odio a los de dentro]).
Y, lo peor, que algunos se empeñen en seguir en ese infantil juego del pleito insular, haciendo caso a España, que nos echa a pelear, para distraernos de la mayor, y así, el eterno y diario artículo de prensa vendida al impostor y enemigo de Canarias, que nos pone la ración diaria de: "Tenerife más o menos que Gran Canaria", y en ello, nos rompemos las vestiduras, pero no en seguir fiel y ciegamente el camino que nos marca Don Antonio; pasa, que algunos en lugar de mirar hacia el fin o meta, se quedan en la anécdota, que está dirigida. Al respecto, cualquier mejora, en cualquier isla -sea la que sea- beneficia a Canarias.
Amigos, lo dicho: Don Antonio Cubillo, es el Padre de la Patria Canaria; así lo vemos y sabemos muchísimos, y nos da pena, otros (unos pocos, que meten mucho ruido)no vean lo mismo:
Padre Báez (Fernando Báez Santana, Pbro.).