UNA DANZA DE LOS GUANCHES ESCLAVIZADOS EN MADEIRA
(PRIMERA PARTE)
RAFAEL DELGADO PERERA
A finales del mes de agosto de 1970 fue contratada por los organizadores de las fiestas de San Ginés en Lanzarote, la extraordinaria agrupación folclórica “La Camacha” de la isla de Madeira, donde actuaron en la noche del 26 de aquel mes en el nuevo parque municipal de Arrecife, que según relató la prensa por aquellas fechas con notable éxito.
En viaje de regreso a Madeira, y aprovechando su paso por Las Palmas, fue
contratada la citada agrupación folklórica, por los que en aquellos momentos
regentaban el Bodegón del Pueblo Canario, para que actuasen en el marco de aquel recinto.
Sin una publicidad previa dada la premura de tiempo, recuerdo que escuché por una radio local a modo de noticia aquel hecho, que después resultó ser una agradable sorpresa no solo por la demostración de la valía de aquel grupo folclórico sino que además se convirtió en una tarde-noche de interesante revelaciones sobre aspectos, no solo musicales, sino de la Historia de Canarias.
Así que me dispuse, junto con un amigo, a presenciar las actuaciones de las
agrupaciones “Roque Nublo” y el conjunto “La Camacha” de la isla de la Madeira, siendo esta última, por supuesto, la que centraba el interés por la novedad que suponía su presencia en Gran Canaria y los escasos eventos de esta clase por aquellos tiempos. Hay que decir que el grupo “La Camacha” rebasó con creces las expectativas que esperábamos, sobre la que la prensa de los días 28 y 29 de agosto (La Provincia, Diario de Las Palmas y El Eco de Canarias) dio cumplida y sobrada información.
Comenzó la actuación del Grupo Folclórico La Camacha interpretando músicas y canciones populares madeirenses, algunos de los siglos XV y posteriores,
demostrando en sus ejecuciones no solo la profesionalidad del conjunto, sino el
trabajo previo de investigación y rescate de antiguas canciones de la Madeira.
El Grupo Folclórico Casa do Povo da Camacha fue fundado en 1948 en la pequeña villa madeirense de Camacha, que hoy cuenta con unos 7000 habitantes, villa conocida no solo por la importancia en la manufactura del mimbre, sino por su importancia cultural dentro del ámbito de Madeira. El grupo tiene en su historial una larga trayectoria de actuaciones por todo el mundo, obteniendo diversos premios, siendo el más importante el primer premio conseguido en el año 1949 dentro del Festival Mundial de Madrid, en 1981 fue distinguido con Medalla de Plata y Diploma al Mérito Turístico, y su fundador D. Alfredo Ferreira de Nóbrega fue asimismo homenajeado y distinguido por el Presidente del Gobierno Regional de Madeira con la concesión de la Estrella Dorada.
Se encontraba al frente del conjunto como director y responsable D. Alfredo Ferreira de Nóbrega, (hoy ya fallecido), Profesor de Historia, Latín y Griego del Instituto de Funchal, y fundador del grupo, quien en un momento dado y a mitad de la actuación del grupo, tomó la palabra para informar y comentar a la audiencia sobre lo que a continuación íbamos a ver y escuchar que era la llamada la danza de “Los Esclavos” referida a los guanches esclavizados en la Isla de la Madeira, cuyo sonido musical se basaba sobre la base de instrumentos de percusión (tambores) y que podríamos observar que los pasos de las parejas eran cortos y lentos, debido a tener los pies esposados con grilletes y encadenados, y que la postura ó posición de la cabeza era
baja (barbillas al pecho) mirando al suelo y el brazo derecho a la altura de los ojos, ya que no podían ni debían mirar a sus dueños y señores... Por los apuntes que en su día recogí, reflejé que los compases me parecieron monótonos y repetitivos, como creo no podía ser de otra manera. Hay que decir que terminada la danza, la sorpresa entre la concurrencia fue de verdadera conmoción por lo desconocido e insólito de este evento de tan profundas connotaciones, y el recinto se “llenó” de un incesante murmullo...
Continuó la actuación con la música y canciones madeirenses hasta finalizar el acto. Así, al final tomó la palabra D. Néstor Álamo, que se encontraba presente y en su calidad de cronista de la isla, saludó al grupo visitante y se refirió a la pureza y valía de las interpretaciones del conjunto La Camacha y de la similitud que tenía la música popular de la Madeira con las de la Gomera y Hierro, y en referencia a la Danza de los Esclavos, hizo saber la importancia que entre nosotros tenía la cofradía de Los Esclavos, que en las grandes fiestas danzaban por las calles al son de sus instrumentos aborígenes, llegando su importancia hasta contar con una iglesia para sus cultos. (La Provincia 9.08.1970)
Las escasísimas referencias históricas sobre la música de los guanches, no
permiten hacer ningún tipo de análisis, ya que en el aspecto musical poco o nada podemos decir, pues tanto la música y danza, por las razones apuntadas
(esclavitud) queda fuera de la libre expresión de un pueblo en sus manifestaciones lúdicas, guerreras, etc.
Así que, por mi parte diré, como mero aficionado, que la música y danza de “Los Esclavos” por lo inédito de la misma, no guarda paralelismo alguno con los sones que se oyen en Canarias, por lo tanto es obligado el omitir alguna opinión sobre la misma, máxime desconociendo las fuentes históricas de donde tomó el Sr. Ferreira de Nóbrega o quizás fuese el eminente primer gran folklorista del grupo, el maiderense D. Carlos Santos (desde Mayo de 1949 a Julio de 1952) el que realizara este trabajo de rescate tanto musical como de baile.
LA MÚSICA - REFERENCIAS HISTÓRICAS
Si hacemos algunas consideraciones previas sobre lo que los historiadores dejaron constancia sobre los cantos y bailes de los guanches, vemos las diferencias entre una y otra isla. Antonio Cedeño (uno de los conquistadores que vinieron con Juan Rejón) dejó escrito que “eran diestrísimos en las mudanzas y zapateados”.
Por otra parte Gómez Escudero sobre los de Gran Canaria dice que “los hacían con varas pintadas de drago y zapateados y cabriolas, en que eran diestrísimos; cantaban canciones sentidas y lastimeras y repetían una cosa muchas veces a modo de estribillo... Después de los bailes, donde hacían sonsonetes con piedrezuelas y tiestos de barro, enseguida comían abundantemente de sus comidas”.
Abreu y Galindo hablando de los de Lanzarote y Fuerteventura, nos relata “que eran grandes cantadores y bailadores” y que “la sonada que hacían era con pies, manos y boca, muy a compás y graciosa”, sobre los de Gran Canaria dejó escrito que “tenían casas donde se juntaban a bailar y cantar; su baile era muy menudico y agudo, el mismo que hoy llaman Canario. Sus cantares eran dolorosos y tristes, o amorosos, o funestos, a los cuales llamamos endechas”. De los del Hierro dice que “Cantaban a manera de endechas tristes en el tono y cortas...” “Bailaban en rueda y en folía yendo los unos contra los otros para delante y tornando para atrás asidos de la mano, dando grandes saltos para arriba, juntos y parejos, y en estos bailes eran sus cantares...”. De los de La Palma, sigue con Abreu y Galindo, dice que “eran los palmeros idólatras, y cada capitán tenía en su término donde iban a adorar... venían todos allí alrededor de aquel montón de piedra y bailaban y cantaban endechas,...”.
Por lo que respecta a los guanches de Tenerife, Fray Alonso de Espinosa nos narra que “... y aquí mostraba cada cual su valor, haciendo alarde de sus gracias al saltar, correr, bailar aquel son que llaman Canario con mucha ligereza y mudanzas,...”
De la lectura anterior, y de la de otros historiadores como Antonio de Viana, Chil y Naranjo, etc., se deduce que sus canciones eran mayormente tristes y lastimeras y que en algunos casos también expresaban sus sentimientos amorosos.
D. Amaro Lefranc en su publicación “Lo guanche en la música popular canaria”
(Instituto de Estudios Canarios –Universidad de La Laguna – 1942) de la que
transcribo lo siguiente: “Nos atrevemos a asegurar que algunos ritmos
característicos de danzas guanches se han conservado hasta hoy, y ciertos bailes isleños evocan –reproducen tal vez, y quizá con bastante fidelidad- los
desenfrenados bailes de los aborígenes canarios. Citemos rápidamente: las
Saltonas, el Tanganillo, el Tajaraste.”
Por mi parte añadiría, las claras connotaciones que guarda con el mundo
norteafricano la canción de cuna el “Arrorró” y de la que se hizo eco Teobaldo Power en sus “Cantos Canarios”.
Sobre el “Canario”, cuya música y danza fue llevada a Europa, y sobre la que Viera y Clavijo nos dice que se danzaba muy guanchiscamente “haciendo el son con los pies con violentos y cortos movimientos”, y hasta prueba de lo contrario, se reputa como de origen guanche, recogiendo al respecto lo que algunos musicólogos opinan de las coincidencias melódicas y rítmicas con el Tajaraste.
Por parte de Juan Bethencourt Alfonso en su ”Historia del Pueblo Guanche”, recoge de forma extensa diversas danzas, indumentarias e instrumentos musicales, citando entre aquellas (danzas) las de las cintas, de los arcos y de las varas que acompañaban en unos casos con tambor o tamboril hechos de las cortezas secas de drago, el tajaraste o pandero, chácaras hechas de conchas marinas o de madera de acebuche y de sabina así como flautas, estas muy común en el mundo pastoril, confeccionadas de algunas cañas, aunque de estos instrumentos no han trascendido su existencia a través de la arqueología, y que algunos musicólogos dudan que los canarios los conociesen.
Una de las primeras noticias, cuando menos curiosa, sobre los bailes de los
canarios, nos la da D. Leopoldo de la Rosa Olivera tomadas de un diario de Nicolás Lanckman, capellán de la que sería emperatriz de Alemania, que con motivo de la boda de la infanta doña Leonor de Avis, hermana del rey de Portugal don Alfonso V el Africano e hija de don Duarte y doña Leonor, con el emperador de Alemania Federico III, tiene lugar en Lisboa el 13 de Octubre de 1451, y dentro de las festividades de la misma, habla de la intervención en las fiestas de bailadores canarios, relatando lo siguiente: “... Después vinieron unos hombres salvajes, que viven en algún rincón del mundo, en unas islas lejanas del mar, pero bajo el señorío del señor rey de Portugal, diciendo haber sido enviados por sus jefes a estas bodas, e hicieron a su manera unos bailes muy particulares y dignos de admiración. Y es porque en aquella isla, que se llama Camaria (sic), había hombres desnudos de ambos sexos, la cual isla fue descubierta casualmente por el señor rey de Portugal, don Duarte (sic), etc.”. La información sobre los bailes es muy somera y los datos históricos que se dan no se ajustan a la realidad histórica de las islas.
LO RELEVANTE
Si relevante fue, para el que esto escribe, el ver y escuchar en aquella fecha la
danza de “Los Esclavos”, no lo fue menos la serie de declaraciones que tuvieron lugar como consecuencia de la visita del grupo “La Camacha”, refiriéndome en concreto a las revelaciones que nos hiciese D. Néstor Álamo, mas arriban recogidas, sobre la existencia de una cofradía de esclavos guanches –habla de aborígenes que bailaban por las calles en las fiestas, aspecto histórico que solamente escuché en aquella ocasión, sin que después haya encontrado en mis lecturas nada referente sobre este tema. Hay que tener en cuenta que la labor investigadora de D. Néstor Álamo fue muy intensa, por lo que aquellas declaraciones me permiten afirmar que no fueron nada gratuitas.
En cuanto a las declaraciones que hiciera a la prensa el profesor F. De Nóbrega no fueron menos interesantes, algunas ya conocidas, así para el “Eco de Canarias” del 28 de agosto y por medio de su corresponsal en Arrecife D. Andrés Pallares Padilla, dijera que “Maciot marchó a Madeira sobre 1435 para ofrecer Lanzarote en venta al infante don Enrique durante el reinado de Alfonso V de Portugal. Este aceptó su oferta de venta en mil ducados, pero previa condición que el descubridor de Madeira Joao Gonçalves Zarco, gobernador vitalicio de aquella isla, enviara un delegado a Lanzarote para comprobar la legalidad de la venta. Este envió a un fraile que habló con el rey de Teguise, informando luego que la venta no era legal, por lo que no llegó a realizarse. Maciot, mientras tanto, casó en Madeira con una hija del gobernador Gonçalves, teniendo descendencia y conservándose allí el apellido
Bethencourt”. Por lo que se sabe hasta hoy, se sigue desconociendo el nombre de la mujer ”legítima” de Maciot, y el casamiento al que se refiere el Sr. Nóbrega fuese el de un hermano con una de la hija de Gonçalves Zarco.
Sigue el relato del Sr. Pallares Padilla diciendo “Otra importante información del
doctor Nóbrega, fue que los 200 esclavos que llevó Maciot a trabajar la caña de
azúcar a Madeira, quedaron en la isla, y hoy día se pueden encontrar allí rasgos étnicos de la raza guanche y otros mezclados con otras razas. Una de las danzas de la agrupación de origen guanche, es la danza de “Los Esclavos”, peculiar por llevarse la mano sobre los ojos, pues no podían mirar a los señores de frente, agachados y arrastrando los pies sujetos por pesados grilletes. En cuanto al comercio e industria, añade el profesor que las acequias o canales de agua de Tenerife son originarios de Madeira. Por otra parte, Madeira debe a Lanzarote la industria del jabón coloreado con la “cochinilla” que llevaban de aquí, muy floreciente sobre todo desde el siglo XV hasta 1870”.
Sobre estas declaraciones he de hacer observar algunas matizaciones, quizás no muy fielmente recogidas, y me refiero en concreto al hecho de que en la danza de “Los Esclavos” dice “por llevarse la mano sobre los ojos, ..”, cuando difícilmente esto podría ser así, pues entonces se impediría ejecutar la danza. De hecho, según mis notas “el baile se ejecuta con la posición de la cabeza, efectivamente agachados, juntando la barbilla al pecho, y el brazo derecho a la altura de los ojos”.
La otra matización, me refiero a la “cochinilla”, cuyo comercio tuvo lugar en el siglo XIX, ya que en los siglos XV y siguientes lo fueron por un lado la “orchilla”, como liquen tintóreo, que según sea el proceso de elaboración a que se somete, puede pasar desde el color púrpura al azul mas o menos claro, y la otra es la “barrilla”, de cuyo uso se hacía para elaborar el jabón por su contenido en sosa y en los tintes. En Madeira se sabe que en fechas cercanas a 1450 ya existían en la isla jabonerías, pues la hija legítima de Maciot de Bethencourt, María de Bethencourt heredó la pensión vitalicia de veinte mil reis concedida a su padre por el infante don Enrique por el traspaso de la isla de Lanzarote, y en pago del mismo el duque don Fernando, le hizo merced de la renta de las jabonerías de Madeira.
LOS ESCLAVOS GUANCHES
Desde el conocimiento por el mundo europeo de la existencia de las Canarias, estas se vieron sometidas a constantes saqueos, convirtiéndose el comercio de esclavos en el pilar económico para sufragar ya sea los gastos de los viajes como posteriormente en el proceso de conquista y colonización de las islas. De la cantidad de canarios que fueron capturados antes y después de la conquista no se tienen cifras, pudiéndose elevar estos a miles, ya que este tráfico se convirtió en un comercio muy floreciente hasta las primeras décadas del siglo XVI o el de los ataques piráticos en el siglo siguiente con peticiones de rescates.
En el estudio que hiciera José Mª Madurell Marimón “Los seguros marítimos y el comercio con las Islas de la Madera y Canarias (1495-1506)”, nos dice que los contratos de aseguramiento de lo transportado se hacían sobre los géneros y los esclavos / as, y que estos últimos eran equiparados como una mercancía mas bajo la denominación de “testes” (cabezas), sin filiación de nombre y edad. Esto, evidentemente, cuando dichos transportes se hacían de forma “legal”.
Madeira que estaba deshabitada cuando desembarcó en ella Joao Gonçalves Zarco y Tristao Vaz Teixeira en Junio de 1419, toma posesión de la misma en nombre del rey de Portugal don Juan I. En 1420 realizan un segundo viaje acompañados por 150 colonos con los que se inicia el poblamiento de la isla, que se divide en tres etapas, así entre 1420 a 1425 como periodo preparatorio, en el que, se dice, se prende fuego a la isla por lo espeso de su vegetación, y cuyo incendio duraría entre los 5 y 7 años, informaciones históricas hoy no tenidas como verosímiles aunque si el que los incendios lo fuese sectoriales, el segundo de 1425 a 1433 como periodo definitivo y el tercero después de aquella última fecha, como asentamiento de las instituciones. Después de repartidas las tierras, siguieron las directrices que fijaba la Ley de Sesmaria y los criterios de los capitanes-gobernadores, se distribuyeron estas a personas nobles, comerciantes mas importantes o simplemente a 10 aventureros. Los primeros trabajadores o pobladores que se asentaron en la isla fueron los llevados de Portugal que se encontraban en las cárceles del reino, pero
que no estuviesen condenados por culpas de fe, traición o robos, por lo que fueron llamados bajo el apodo de “buenos”.
La demanda o necesidad de mano de obra en Madeira era no solo importante sino de necesidad para mantener la incipiente economía de la isla, mano de obra que Portugal no podía satisfacer plenamente porque su agricultura estaba saliendo de una profunda crisis motivada por la peste negra que asoló el país a finales del siglo anterior y que produjo el abandono de grandes extensiones de tierras de cultivo y el Reino se encontraba en el proceso de recolonización de las zonas del Alentejo y Estremadura. Se inicia la agricultura en la isla con la plantación de cereales, que se substituye rápidamente por la caña de azúcar, cuyas primeras estacas se traen en 1425 desde Sicilia, y sobre la misma fecha los primeros esquejes de la vid desde la isla de Creta, ambas introducidas por orden del infatigable infante don Enrique, cuyos cultivos tanta riqueza reportaría a Madeira. En este contexto y hasta las primeras décadas del siglo siguiente, la existencia de esclavos canarios en la isla parece evidente y aunque no se conozcan cifras, su número debió tener cierta importancia, de ahí lo interesante de la revelación que hiciera el profesor Ferreira de Nóbrega sobre los 200 esclavos canarios llevados por Maciot de Bethencourt a Madeira cuando huye a Portugal y después recala en aquella isla.
Maciot de Bethencourt vende las Canarias (Lanzarote, Fuerteventura, Hierro y la Gomera, esta sin conquistar) al Conde de Niebla el 15 de noviembre de 1418, pero Maciot disfrutó el señorío sobre Lanzarote desde 1432 hasta 1448 fecha en que la “vendió” al infante portugués don Enrique. Maciot dispuso de largos años para traficar con esclavos canarios.
Sobre la población de la isla hasta 1514 las cifras son bastante dispares. Así D.
Alberto Vieira en “Os escravos no Arquipélago da Madeira” da una población en 1440 de unos ochocientos vecinos y para 1514 de unos 5.000 habitantes. En la visita que hizo Cadamosto a la Madeira sobre 1455, relata que la población de la isla se componía de unos 200 hombres de a pie y 100 de a caballo (1500 habitantes?) y no cita la existencia de esclavos. Según María L, de Freitas Ferraz estima que a principios de 1500 la población rondaba los 17.000 habitantes y unos 2.000 esclavos. A. Samler-Brown dice que en 1552 el cultivo de la caña de azúcar daba empleo a no menos de 2.700 esclavos, y ya en más cercanos tiempos, 1772 en la visita a la Madeira del marino y explorador inglés Capitán James Cook le sorprendió lo numeroso de negros y mulatos, algunos de ellos esclavos y otros ya libres. Por un Decreto de 1773 del Rey D. José I, llamado el Reformador, la esclavitud fue abolida para Madeira y Azores.
El flujo de canarios esclavizados y enviados a la Madeira, como ya hemos dicho, tuvo que tener cierta importancia durante toda la segunda mitad del siglo XV, si no fuese difícil comprender la serie de órdenes de expulsión de los canarios de ella, a excepción de los que ejercían como maestros del azúcar, (“Los esclavos aborígenes canarios en Madeira” – Lothar Siemens y Liliana Barreto) en razón de su comportamiento en los años 1490, 1491, 1503 y 1505 o la orden del Duque Regente (Duque de Beja) en 1483 de atrapar a los canarios amotinados en el interior de la isla. Ningunas de las citadas órdenes fueron llevadas a cabo.
Agosto 2003
RAFAEL DELGADO PERERA
Miembro de Solidaridad Canaria
UNA DANZA DE LOS GUANCHES ESCLAVIZADOS EN MADEIRA
(SEGUNDA PARTE)
INFORMACIÓN DE LA PRENSA
GRUPO FOLCLÓRICO LA CAMACHA (Madeira) en su visita a Las Palmas de Gran Canaria en Agosto de 1970
RAFAEL DELGADO PERERA
GRUPO FOLCLÓRICO LA CAMACHA
(MADEIRA)
Transcribo a continuación lo que dice la contraportada del “LP” grabado por el Grupo
Folclórico DA CASA DO POVO DA CAMACHA MADEIRA.
“Na Camacha, a cerca de 700 metros de altitude, homens, mulheres e criancas,
transforman com suas maos hábeis as sebes de vimeiro em cestos maravilhosos, cadeiras,sacos. e esteiras.
Ali nascerman quase todas as típicas vendedeiras de flores que se veem no cais e nas ruas Funchal.
Foi também na Camacha que – introduzido pelos ingleses – se jogou futebol pela primeira vez em Portugal. E nao exageramos ao afirmar que a Camacha e
mundialmente conhecida através do seú Grupo Folclórico, que com os seus trajos graciosos e garridos, carapucas vistosas de longos bicos retesados, gorros de “orelhas” pendentes sobre a face, botas altas de pele de cabra, camisas de linho branco, agitam no ar freneticamente o “brinquinho”, arrancando sons estridentes, que contrastam com os acordes do cavaquinho e a melopeia dolente do rajao.
Mas sobre ó Folclore da regiao e história do grupo vamos transcrever algumas
palavras que para apresentacao desde “LP”, solicitámos ao fundador do GRUPO
FOLCLÓRICO DA CASA DO POVO DA CAMACHA, Dr. Alfredo F. de Nóbrega Junior:
“Foi fundado em 1 de Novembro de 1948. Ë de acentuar-se que todo o seu mérito se deve ao trabalho dedicado de uma equipa De Maio de 1949 a Julho de 1952, teve como orientador técnico-artístico o eminente folclorista madeirense Carlos Santos. Conta por éxitos todas as exibicoes, tendo, em concursos, obtido lugares cimeiros. Tem actuado na Rádio, na Televisao e no Cinema en todos os paises por onde já passou. Percorreu, para além de Portugal, os Continentes Americano, Europeu e Africano. É já largo o seu historial.
O Grupo, no mínimo, é constituido por 25 elementos, 8 pares de dancarinos, 9
tocadores e uma vocalista.
O Folklore Maiderense, mercé da múltipla complexidade de Etnias que se fixaram no Arquipélago, apresenta fundamentalmente dois aspectos: o autoctone e o de influéncias estranhas.
Com o caracter de autoctonia, podemos salientar o “Baile Corrido”, o da “Ponta do Sol” (ao qual se liga a Indústria do Acúcar), o das “Romarias” e o “Pesado” (único com características telúricas); adentro do contexto das influencias há a referir “Chama Rita” (em duas versoes), “Canhas”, “Viuvinha”, “Ala Moda” (Asturio-Galego), “Baile das Camacheiras” (reminiscencia das quadrilhas inglesas); “Baile de Oito”, “Mourisca” e o “bailinho da Madeira” /amalgama da musicalidade maiderense e argentina).
A risonha freguesia da Camacha, ostenta como autoctones do Folclore Maiderense, o “Baile das Camacheiras”, “Chama Rita”, na sua versao mais consentanea com a psicología do povo ilhéu, e, ainda o “Baile de Oito”. Alfredo F. de Nóbrega Júnior.
Dentro de las Fiestas Patronales de San Ginés en Lanzarote fueron invitados a intervenir, además del inolvidable Sebastián Ramos “El Puntero” y Los Gofiones, el Grupo Folklórico Madeirense de la Casa do Povo da Camacha y la información que da su corresponsal con respecto a los mismos el periódico La Provincia el Viernes, 28 de Agosto de 1.970 es la siguiente:
Los Portugueses de Madeira
“El número fuerte de la noche, por su originalidad novedosa, fue la
presentación del grupo folklórico “Da Camacha” de Funchal, compuesto por 27 miembros que vestían la indumentaria típica de la vecina y hermosa isla portuguesa, con una actuación irreprochable, llena de ritmo, colorido y vistosidad, que justifica plenamente la
fama de que venía precedido. Sus bailes son cadenciosos y sus cantos están impregnados de esa dulzura y exquisitez propias del rico folklore portugués. Fue un número que agradó extraordinariamente a la concurrencia. Al final, y por iniciativa del director del grupo lusitano, los miembros de todas las agrupaciones
que actuaron, subieron al escenario para danzar juntos, en acto simpatiquísimo lleno de cordialidad hispano-portugués. Las canciones interpretadas por “Da Camacha”, perfectas en su hechura y realización fueron las siguientes:
Romairices, Porta de Sol, Alá Moda, Das Camacheiras, Movisca y Baile del
Pesado.
Presentó el espectáculo, con su habitual acierto, Ramón Mariño Mirazo.
Previamente tuvo lugar en el mismo escenario, la 475 edición de la revista
Hablada “Palabras” de Educación y Descanso, presentada por Ramón Mariño, en la que intervinieron el inspector veterinario don José Leiva, cantante don Sebastián Ramos, futbolista Lemes, de la Unión Deportiva Las Palmas y pintor portugués Señor Rakar”.
Como se puede observar, por parte del corresponsal D. Guillermo Topham, no hace
mención en su crónica de la danza de “Los Esclavos”.
El mismo día 28 de Agosto de 1.970 y en su página 27, El Eco de Canarias y en su información de Lanzarote aparece la crónica de su corresponsal en Arrecife Don Andrés Pallares Padilla bajo el siguiente encabezado:
LA ISLA PUDO HABER SIDO PORTUGUESA
Grupo de Escolares Premio Nacional “Virgen del Carmen”
FIN DE LAS FIESTAS PATRONALES
“Continuando nuestra información sobre la estancia del grupo “La Camacha” de Funchal, hemos entrevistado a su director el profesor Ferrera de Nóbrega, profesor de Historia, Latín y Griego, en el Liceo de Funchal. Según su propia versión, aclara algunas lagunas sobre la Historia de Canarias en lo que atañe a Lanzarote. En tiempos de Maciot de
Bethencourt, este se casó con la princesa de Teguise, pero el rey se enemistó con él, por su mala conducta. Maciot marchó a Madeira sobre 1.435 para ofrecer Lanzarote en venta al infante don Enrique durante el
reinado de Alfonso V de Portugal. Este aceptó su oferta de venta en mil ducados, pero previa condición que el descubridor de Madeira Joao Goncalves Zarco, gobernador vitalicio de aquella isla, enviara un delegado a Lanzarote para comprobar la legalidad de la venta. Este envió a un fraile que habló con el rey de Teguise, informando luego que la venta no era legal, por lo que no llegó a realizarse. Maciot, mientras tanto, casó en Madeira con una hija del gobernador Goncalves, teniendo descendencia y conservándose todavía allí el apellido Bethencourt.
DESCENDIENTES DE GUANCHES EN MADEIRA
Otra importante información del doctor Nóbrega, fue que los 200 esclavos que llevó Maciot a trabajar la caña de azúcar a Madeira, quedaron en la isla, y hoy día se pueden encontrar allí rasgos étnicos de la raza guanche y otros mezclados con otras razas. Una de las danzas de la agrupación de origen guanche, es la danza de “Los Esclavos”, peculiar por llevarse la mano sobre los ojos, pues no podían mirar a los señores de frente, agachados y arrastrando los pies sujetos por pesados grilletes. En cuanto al comercio e industria, añade el profesor que las acequias o canales de agua de Tenerife son originarios de Madeira. Por otra parte, Madeira debe a Lanzarote la industria del jabón coloreado con la “cochinilla” que llevaban de aquí, muy floreciente sobre todo desde el siglo XV hasta 1.870.
Terminan aquí las declaraciones para “El Eco de Canarias” del profesor Nóbrega, que ha estado ya cuatro veces en Las Palmas y seis en Tenerife, acompañando grupos de preuniversitarios de Madeira”.
Sigue la información sobre diversos actos propios de las fiestas de San Ginés.
Nota.- Evidentemente hay un error de traducción o interpretación con relación a la
“cochinilla” en lo referente al siglo XV y siguientes.
A su vez el DIARIO DE LAS PALMAS en su edición del sábado 29 de Agosto de 1.970 y refiriéndose a la actuación del Grupo Folklórico da Casa de Povo da Camacha que tuvo lugar el día anterior, ya en Las Palmas, en el Bodegón del Pueblo
Canario destaca en su primera página en un recuadro con foto “Música de MADEIRA, con la Agrupación Folklórica de Camacha” –página 10 del suplemento-. En efecto en dicho suplemento recoge en la página citada el mismo titular bajo un recuadro “Noche inolvidable en el Pueblo Canario”
Transcribimos cuanto dice la citada información:
Música de la Madeira y Celia Gámez......(sigue un relato sobre la persona de Celia Gámez).
“Los de Lanzarote saben lo que han hecho con esta contratación del grupo “La
Camacha” de Madeira. Un grupo de valor extraordinario, purísimo, que es lástima no fuese aplaudido por toda la audiencia de nuestra afición mejor. De los resultados de su gente puede ufanarse el director del conjunto, señor Nóbregas.
Los números que interpretaron tienen trasunto de la música y baile regionales de La Gomera y el Hierro, o a lo contrario, que resultaría lo lógico. La Danza de Esclavos, en que los hombres y mujeres de las levas, los trabajadores bajo el
látigo y el grito, por los ingenios y haciendas del XVI o del XV, cuando arrastraban el grillete y la cadena, inclinados en sumisión sobre la tierra y su desventura, es de una leyenda emotiva e incomparable.
“La Comancheira” –desconocemos la equivalencia castellana- es una danza y una música y un texto que arranca de los tiempos de Felipe II, de los tiempos en que Lanzarote y Fuerteventura, el Hierro y La Gomera, sostenían mayor comercio con Madeira -de donde nos vinieron las técnicas del menester del azúcar en los finales del XV- cuando el conde de Lanzarote, a su costa y fortuna, acudió a someter a la isla hermana y bellísima –Madeira- al dominio del Rey Prudente. La Madeira, en Gran Canaria, es cosa propia, muy nuestra.
Don Néstor Álamo, se vio obligado, en su calidad de cronista de la isla, a saludar al grupo visitante con frases vibradoras y, de paso, ofreció su homenaje y el de todo el entusiasmado conjunto a Celia Gámez, que anónimamente –lo hemos dicho- honraba el espectáculo. Celia correspondió con emoción a las ovaciones y al cariño de los espectadores todos, puestos en pie.
Inicialmente, la rondalla “Roque Nublo” dedicó a Néstor Álamo, en versión especial, su inmortal “Sombra del Nublo”. Y entonces se acercó a los micrófonos de forma espontánea, para dar las gracias a los componentes de la rondalla, saludar en nombre de la isla a los extraordinarios visitantes maiderense y a su amiga, la artista incomparable que, en la sombra, había ocultado hasta entonces su figura”.
Sigue la crónica sobre la presencia de Celia Gámez y finalización del acto...
Periódico La Provincia del Sábado 29.08.1970 página 32 (última página)
ULTIMA HORA
Con la participación de “La Camacha”, de Madeira
FESTIVAL DE MÚSICA POPULAR
en el Pueblo Canario
“Anoche se celebró en el Bodegón del Pueblo Canario un festival de música popular en el que intervinieron el grupo “La Camacha”, de las Islas Madeira, y la rondalla “Roque Nublo”. El grupo “La Camacha” interpretó canciones populares madeirenses de los siglos XV, XVI y XVII, y bailes asimismo populares, como el famoso de “Los esclavos” y el de “Comancheiras”.
Don Néstor Álamo, que, al enterarse de la presencia del grupo portugués, se apresuró a gozar de su actuación saludó a los visitantes, en nombre de la isla,
felicitándoles por la pureza y la valía de sus interpretaciones. Asimismo dedicó unas palabras a expresar la similitud que la música popular de Madeira comparte con la nuestra de las islas occidentales.
Respecto a la Danza de los Esclavos, que produjo un enorme impacto en el auditorio, hizo saber la importancia que entre nosotros tenía la cofradía de Los Esclavos, que en las grandes fiestas danzaba por las calles al son de sus instrumentos aborígenes, llegando su importancia hasta contar con una iglesia para sus cultos.
La noche fue una improvisación luminosa y bellísima, Néstor Álamo saludó,
asimismo, a su amiga Celia Gámez, recordando su creación imperecedera de la
famosa estudiantina portuguesa, mientras el público, en pie, tributó a la gran artista, que es nuestro huésped, una imponente ovación.
Con la fiesta de anoche, el Bodegón del Pueblo Canario, dentro de lo improvisado, que fue el verdadero mérito de la velada, tiene en su haber un éxito y un aliento, del que es partícipe, asimismo el señor Don Alfredo Nóbrega, director y conjuntador del grupo de Madeira”.
El periódico “El Eco de Canarias” del 29 de agosto de 1970, decía lo siguiente:
Anoche, en el Pueblo Canario
ACTUACIÓN DE UNA AGRUPACIÓN FOLKLÓRICA DE
FUNCHAL
“Con gran éxito actuaron anoche en el Bodegón del Pueblo Canario, que los hacen por primera vez en nuestra isla, tras la reciente intervención en los festejos organizados en Lanzarote con motivo de las fiestas de San Ginés, la agrupación folklórica “La Camacha”, de Funchal, isla de Madeira.
Esta agrupación de bien ganada fama, alcanzó anoche, como decíamos, un
rotundo éxito en el Pueblo Canario, donde interpretaron las mejores danzas de su variado repertorio, que como se sabe, incluye una de puro origen guanche.
“La Camacha”-de la que en ediciones anteriores ya ha hablado nuestro
corresponsal en Lanzarote – obtuvo el primer premio de rondallas en el Festival
Mundial de Madrid, en el año 1949. Entre las danzas que exhibieron ayer noche, la mayoría datan del siglo XV, como la de “Los Esclavos”, tienen origen guanche, y fueron introducidas en las islas de Madeira por Maciot de Bethencourt y sus descendientes”.
A su vez el periódico “Diario de Las Palmas” del 29 de agosto de 1970, el periodista Luís
García Jiménez, inserta el artículo siguiente:
Nota: por problemas técnicos no aparecen en este trabajo las fotos adjuntadas de los recortes de periódico de la época. En breve podremos colgar el trabajo al completo.