BURGUESES Y POLITICOS CANARIOS
Eduardo Pedro García Rodríguez.
Uno de los múltiples obstáculo que vienen impidiendo el avance en la practica
del independentismo en la nación Canaria, lo constituye sin duda, el hecho de
que la sociedad de las islas nunca ha contado con una verdadera burguesía
consciente y concienciada del hecho colonial. Aún aquellos sectores burgueses
que tienen conciencia del hecho incuestionable de que Canarias es una colonia
de España en África, prefieren la comodidad (o cobardía) del sostenimiento
ante las precarias prebendas que les ofrecen los colonizadores europeos, antes
que adquirir con nuestra nación responsabilidades históricas, políticas,
económicas y sociales.
La Burguesía canaria, ha sido siempre dependiente de la Metrópoli,
contentándose con las migajas que ésta les arroja como pago por la fidelidad
y servilismo rastrero con que siempre han venido sirviendo a sus amos
españoles. Por ello, es tradicional que esta burguesía envilecida por siglos
de sometimiento, jamás se haya preocupado de gestionar un desarrollo más
justo y armonioso del resto de la sociedad canaria. Por el contrario, han
venido imitando la política depredadora de sus amos coloniales;
históricamente han saqueado y esquilmado los limitados recursos naturales de
la nación canaria sin importarles lo más mínimo el brutal estado de
abandono, envilecimiento, embrutecimiento y ancestral pobreza en que el sistema
ha mantenido a la población canaria, desde los primeros tiempos de la invasión
española. La ceguera es tal que, pudiendo acceder a los medios de producción,
tanto en los pasados como en los presentes, prefieren continuar dejando el
control de la economía del país en manos de europeos a cambio de las
mencionadas migajas, antes que promover un auténtico desarrollo del sector
productivo verdaderamente canario. Promoviendo así la secular y agónica
dependencia forzada de la población de las islas del exterior. No deja de ser
sintomático el hecho de que algunos empresarios canarios con cierta capacidad
de inversión, adquirida en la mayoría de los casos a costa de los salarios de
miseria que pagan a los trabadores, prefieran invertir en el extranjero
(España, Marruecos, Argentina, Cuba, Venezuela etc.), que en las islas.
Por otra parte, se puede constatar que en pleno siglo XXI la parte de la
población procedente del estrato obrero, que ha adquirido cierto grado de
preparación académica naturalmente desde una óptica etnocentrista, el
sistema viene consiguiendo que éstos no sólo renieguen de su origen obrero y
canario, sino que ya desde los centros de educación salen preparados como
excelentes instrumentos al servicio del colonialismo. Este segmento de la
población generalmente basa todas sus aspiraciones en conseguir un puesto de
trabajo como funcionario de la administración española en Canarias,
manteniendo un pulso constante en emular a los funcionarios españoles en
canarias, en parecerse a éstos tanto en el actuar, como en la forma de vida, e
incluso en el lenguaje.
Estos canarios al servicio del colonialismo, conforman una clase a la que yo
denomino “clase tapón”, pues son estos precisamente los que por sus
orígenes canarios, al estar al servicio incondicional del sistema
colonialista, impiden el ascenso de las reivindicaciones del amplio sector
mayoritario de la sociedad canaria que aspira a dirigir libremente su destino.
Por otra parte, los jóvenes que tienen conciencia nacionalista y son activos
en defensa de la misma, no tardan en ser captados por el sistema, mediante una
política de acoso laboral y social, en una primera etapa, y por la oferta de
empleos o prebendas posteriormente, mediante estos sistemas, los jóvenes
combativos son absorbidos y neutralizados socialmente, cuando no, el sistema
los dota de medios materiales para que dirijan sus inquietudes y energías
hacía problemas externos, alejándoles de la participación en la resolución
del grave problema interno de las islas, que no es otro que el de la
colonización de la nación canaria por parte del estado europeo denominado
España.
Así mismo, parece ser que los políticos actuales “canarios” no tienen otra
meta que la de enriquecerse rápidamente, además de pronunciar lo más
correctamente posible las letras s, c y z castellanas.
Chinet 31 n want’ ijussur Magek n 2º akano.